Película: Fuerza mayor

Una idílica semana de vacaciones para una familia sueca en una estación de esquí francesa; la familia está formada por los padres y dos niños. Todo parece ir bien, pero el segundo día una avalancha (que parece estar controlada) se precipita contra ellos y otros turistas cuando disfrutan del paisaje en la terraza del hotel. No hay consecuencias en cuanto a heridos, pero la actitud del padre, que ante el alud puso pies en polvorosa, disgusta a la esposa y envenena la paradisíaca estancia del grupo familiar. A partir de ahí, las cosas se complican…

Es proverbial la facilidad que tienen los escandinavos para montar pleitos (no necesariamente judiciales) familiares; aquí no es una sola nacionalidad escandinava sino tres, Suecia, Noruega y Dinamarca, junto al añadido gabacho, por aquello de darle algo de cuartelillo al país de la estación de esquí donde se ambienta la historia. En Fuerza mayor, sin embargo, no afloran los habituales problemas que salen siempre a la palestra en los dramones escandinavos (vejaciones en la infancia, infidelidades, traiciones familiares), sino algo más general, más universal: hablamos de miedo, de cobardía, del papel que supuestamente se le atribuye al varón en la sociedad: ¿es aceptable que, llegado un momento de peligro para el núcleo familiar, el paterfamilias huya por pies dejando atrás a lo suyos?


El estigma del cobarde, un poco a la manera de Lord Jim, de Conrad (y la alusión no es banal: también aquí habrá una redención, aunque sea más falsa que Judas…), es uno de los asuntos esenciales del filme, pero también, y quizá por encima de éste, el tema fundamental sea el de la confianza: ¿se puede confiar en quien no cumple según lo que –supuestamente— se espera de él? ¿Qué roles asumidos como incuestionables no son, en realidad, sino aprendidos por una determinada educación?

Ruben Östlund, el cineasta sueco de aún corta carrera, no da una respuesta clara, sino que opta por dejar que sea el espectador el que razone sobre ésta y otras cuestiones que, a la chita callando, expone en su interesante filme.

A ratos sanamente exasperante en la relación casi sadomasoquista que se entabla entre los cónyuges a raíz del alud, Fuerza mayor, además de su interés temático, está irreprochablemente filmada, jugando con habilidad con el níveo blanco de los escenarios naturales en los que está rodada, una albura que confiere a la historia contada un inesperado, simbólico sesgo de inocencia.


 


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118'

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Fuerza mayor - by , Mar 01, 2015
3 / 5 stars
El estigma del cobarde