Película: Un hombre llamado Ove

El problema de esta película es que se piense, no sin razón, que estamos ante una versión escandinava, todo lo libérrima que se quiera, de Mejor… imposible (1997), probablemente la última buena película que ha hecho Jack Nicholson, la historia de un tipo insufrible, maniático, obsesivo compulsivo, que tendrá que sobreponerse a sus miedos y neuras ante la aparición en su vida de una persona por la que siente afecto, cariño, tal vez amor. Un hombre llamado Ove, desde el tráiler, parece ir por esa vía, y en cierto sentido es así, aunque en este caso hay variaciones sustanciales que ayudan a separar suficientemente ambas películas.

El filme nos muestra, en la actualidad, a un hombre que frisa los sesenta años; está viudo desde hace unos meses y en su trabajo lo acaban de jubilar; es una persona de difícil trato, un gruñón que reivindica las normas por encima de cualquier otra consideración. Sin motivación en la vida, se propone suicidarse para unirse a su mujer muerta, pero entonces llega al vecindario una ruidosa familia compuesta por un sueco tirando a torpe, una pizpireta iraní emigrada a Suecia, embarazada, y los hijos pequeños de ambos…

Un hombre llamado Ove plantea su historia como el progresivo desvelamiento de lo que podríamos llamar la génesis del tocapelotas, por qué este hombre que en su infancia y juventud era una persona digamos que normal (lo que quiera que sea eso…), termina convirtiéndose en su vejez en un ser huraño, intransigente, sin empatía hacia el resto de la humanidad, un intolerante atroz con el que nadie, desde luego, se iría de copas. Esa génesis se nos muestra a través de distintos flash-backs, algunos de ellos con una interesante intersección espacio-temporal, haciendo coincidir en el mismo plano al protagonista viejo y al joven en la situación narrada o recordada; no es que sea un recurso nuevo, ni mucho menos, pero agrada que se use cuando hoy día es tan difícil que se haga algo que se salga de una narración tradicional. A través de esos flash-backs iremos conociendo qué causas llevaron a aquel ser humano sensible y entrañable a convertirse en la pesadilla de la comunidad, el rígido mantenedor de normas que deberían servir para la convivencia entre personas, no para el enfrentamiento entre ellas; de esta forma conoceremos cómo el hombre perfeccionista pero amable, permanentemente azotado por el destino donde más le dolía, terminó enclaustrándose en el reducto mínimo de su intolerancia, convirtió las normas en su único motivo de vida.

Hannes Holm, el guionista y director, es un cineasta ya de cierta edad (cincuentón largo, para entendernos), que lleva haciendo cine y televisión desde hace treinta años, casi siempre en el terreno de la comedia. En la primera parte de su filmografía compartía la dirección con su cuate Mans Herngren, pero ya hace tiempo que vuela solo. No es que sea un cineasta virtuoso, pero sabe narrar con soltura y tiene buena mano para la comedia tirando a negra, como es el caso, una comedia con frecuencia triste que va convirtiéndose poco a poco casi en un drama. Con Un hombre llamado Ove ha conseguido la que quizá sea su mejor película, la historia quintaesenciada de ese tipo de ser humano que está convencido de que el resto de la humanidad es idiota y de que sólo él (o ella) tiene las claves de la existencia, de la sabiduría. La buena noticia es que aquí nos enteramos de cómo ha llegado a ser tal cosa, y aunque se incurre, inevitablemente, en los momentos en los que el viejo insensible se afloja en su rigidez con niños y gatos, ello va de suyo en una película que habla de la esperanza cuando todo está perdido, o cuando todo parece estarlo. O nos morimos o vivimos, le espeta en un flash-back la esposa al marido (aún no) intransigente, en uno de los empellones en los que el destino los devasta, y esa premisa recorre el filme de comienzo a fin, de forma implícita pero evidente.

Gran trabajo el de Rolf Lassgard como el viejo gruñón dispuesto en principio a amargar las vidas de todo el mundo en su derredor, quizá subconscientemente para igualarlas a la suya propia. Actor de larga trayectoria, durante los años noventa y primera década del siglo XXI su rostro se hizo popular al dar vida al inspector Wallander, en varias adaptaciones al cine y la televisión de las novelas del famoso policía creado por Henning Mankell (por cierto, yerno de Ingmar Bergman), antes de que Kenneth Branagh lo interpretara en la serie que produjeron la BBC y otras empresas audiovisuales europeas. Bahar Pars, actriz irano-sueca, está muy bien, aportando la necesaria dosis de optimismo al personaje del viejo cascarrabias, aunque la que para nuestro gusto está espléndida en su desarmante sonrisa, en su permanente mirada optimista, incluso contra toda esperanza, es Ida Engvoll, la actriz que da vida al personaje de la esposa del protagonista.

El filme estuvo nominado al Oscar a la Mejor Película en Habla No Inglesa, que finalmente se llevó El viajante (2016), de Agshar Farhadi. Lo que sí consiguió la película sueca fue el Premio del Cine Europeo a la Mejor Comedia, además de otros galardones en distintos certámenes.


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116'

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Un hombre llamado Ove - by , Mar 30, 2017
3 / 5 stars
La génesis del tocapelotas