Película: Un hombre va por el camino

Manuel Mur Oti fue uno de los cineastas más atípicos que rodaron bajo el franquismo, aunque él no fuera franquista. Gallego, vivió su juventud y primera madurez en el extranjero, lo que sin duda le confirió el cosmopolitismo y la erudición de los que hizo gala al volver a España en los años cuarenta. Tachado con frecuencia de pedante, su cine es sin embargo de lo más interesante que se hizo en la producción española de los años cuarenta, cincuenta y sesenta, un cine alejado de lo habitual en aquellos tiempos, soflamas nacionalistas, historias de toreros y tonadilleras, comedias blancas.

Su  primer filme como guionista y director fue este Un hombre va por el camino. En la España de los años cuarenta, el que parece un vagabundo marcha sin destino concreto. Llega a una zona especialmente agreste, donde encontrará a una viuda con su hija pequeña, que intentan salir adelante con la explotación agrícola que les ha legado el difunto marido. Tras una negativa primera impresión por parte de la mujer, ésta finalmente le invita a quedarse tras comprobar sus buenos sentimientos. Pero el hombre no está, en principio, por la labor, no quiere atarse a nada ni a nadie…

La primera película de Mur Oti tiene varios puntos de interés, que se pueden considerar incluso insólitos en el pacato panorama del cine español de la época. Por un lado, la ambigua relación entre la viudita y el vagabundo, mujer y hombre durmiendo en el mismo hogar (aunque en estancias separadas), en una época en la que eso era directamente inadmisible para el puritano pensamiento único de aquel tiempo. En esa relación habrá incluso momentos de una rara (aunque velada) intensidad erótica, cuando una vez que regresa el hombre tras una primera escapada (producida por el miedo a echar raíces y volver a repetir el sufrimiento de la tragedia que le llevó a los caminos), la mujer se corta el pelo para arreglarse para el supuesto vagabundo. Hay en la mirada de Ana Mariscal en esos momentos un auténtico deseo que, cosa rara, debió escapar a los ojos malpensados de los censores; no digamos del ligero jadeo, amortiguado pero perfectamente audible, que la mujer emite mientras se acicala para su encuentro con el hombre.

Otro de los momentos notables es la durísima pelea que el presunto vagabundo mantendrá con el hijo del médico del pueblo, rodada y montada con un verismo inusitado en el cine español de la época, más dado a que este tipo de escenas fueran de corta duración y, desde luego, con una muy inferior violencia a la extrema que desarrolla Mur Oti en la escena.

Claro que están las inevitables concesiones, con la gazmoñería ultracatólica que obligaba a que la pareja no pudiera ser bíblicamente tal sin pasar por el altar, o el engolamiento de los intérpretes de la época, resabio del pasado teatral de todos ellos, pero el conjunto es un filme ciertamente atípico, interesante, que mostraba que era posible hacer cine al margen de la poderosa maquinaria cinematográfica que montó el franquismo como propaganda de su abyecto régimen.

Notable química entre los protagonistas, una Ana Mariscal que fue de lo mejor del cine español de la época, y un Fernando Nogueras que, lamentablemente, no llegó a cuajar como el gran galán de su tiempo, para lo que, es evidente, tenía sobradas facultades.


Dirigida por

Género

Nacionalidad

Duración

92'

Año de producción

Un hombre va por el camino - by , Sep 04, 2016
3 / 5 stars
Un cine diferente