Película: Un pez llamado Wanda

El grupo cómico Monty Python marcó el cine de humor británico (y por ende internacional) en los años setenta y ochenta, desde su inicial y balbuciente Los caballeros de la Mesa Cuadrada y sus locos seguidores (1975), que era técnicamente muy elemental y buscaba la comicidad gamberra e irreverente, hasta la perfección cinematográfica y la reflexión filosófica que supuso El sentido de la vida (1983), notable filme cuyo fracaso comercial, sin embargo, supuso el fin del clan. Entre medias estuvo La vida de Brian (1979), que marcó el cénit del grupo.

A partir de la dispersión de los Python tras el fiasco comercial de El sentido de la vida, algunos de ellos coincidieron en proyectos que buscaron (a veces con éxito, como en este caso) reverdecer los laureles del cine que les encumbró. En Un pez llamado Wanda se reunieron dos de los originales Monty Python, John Cleese y Michael Palin, y además Cleese escribió el muy pythoniano guion, e incluso dicen las malas lenguas que fue el que dirigió en la sombra la película, dado que el director nominal, Charles Chrichton, aparte de tener ya entonces 78 años y no estar para muchos trotes, nunca había despuntado en su larga carrera como director, siendo un profesional aseado pero poco más. No había en Chrichton la vena “destroyer” que recorre todo el filme, muy cleeseana, muy pythoniana, así que habrá que creer a las malas lenguas…

Un grupo de memos ejecuta lo que parece un atraco perfecto. Pero tras esa ejecución, la avaricia de todos y cada uno de ellos hará que la cosa se tuerza y se enrede hasta límites insospechados…

Un pez llamado Wanda pareció recuperar el espíritu original de los Monty Python. Se celebró como un regreso del aliento pythoniano, si bien un posterior (y muy inferior) empeño de este mismo equipo, Criaturas feroces (1997), confirmó que se les había pasado el arroz. Pero aquí consiguieron entre todos una muy divertida, muy negra también, comedia en clave a ratos macabra, con una llamativa y admirable falta de vergüenza y del ridículo. Cleese, en especial, como fautor cuasi absoluto desde el guión, la camuflada dirección y la interpretación, hace todo un alarde desprejuiciadamente creativo.

El filme no sería lo que es sin la interpretación en estado de gracia de los cuatro protagonistas, prácticamente en rango de igualdad en cuanto a presencia en pantalla: Cleese, como queda dicho, está espléndido; Jamie Lee Curtis borda su papel de mujer con más peligro que un tonto con un Magnum; Michael Palin hace un inolvidable tartaja, con un amor hacia los animales que se verá sometido a muy duras pruebas; Kevin Kline compone el que seguramente es el papel de su vida, y además uno de los últimos en los que ha brillado antes de que, desde hace prácticamente veinte años, no haya intervenido en ninguna película que haya valido la pena. Su personaje, preso del llamado efecto Dunning-Kruger (o lo que es lo mismo, los tipos escasamente dotados intelectualmente que se creen más inteligentes de lo que son), es de lo mejor del filme, proporcionando las secuencias más divertidas, y ello en una película que está rebosante de ellas.


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Duración

108'

Año de producción

Un pez llamado Wanda - by , Nov 19, 2016
3 / 5 stars
Un Python sin Monty