Película: Uncle Howard

Howard Brookner fue un prometedor cineasta, condiscípulo de otros talentosos directores como Jim Jarmusch y Tom DiCillo, que murió prematuramente en 1989, víctima del sida. Su sobrino Aaron Brookner, que le profesa admiración, cuando no devoción, también cineasta, le ha dedicado uno de sus primeros trabajos audiovisuales con este Uncle Howard, a la vez homenaje a su tío tan precozmente malogrado como a una época tan peculiar como los años ochenta, tan desenfrenada, tan creativa, tan psicodélica.

Uncle Howard es un documental, por tanto, atípico, que nada entre las aguas un tanto procelosas del tributo rendido a la figura del tío trágicamente desaparecido, la indagación sobre su corta obra (dos documentales y un largometraje de ficción) y las circunstancias de su enfermedad y muerte. El filme se deja ver con agrado, si bien es cierto que la primera parte, mientras el director bucea en la búsqueda de material de archivo que no se llegó a usar en el montaje final de su primer documental, Burroughs. The movie (1983), sobre el famoso escritor William S. Burroughs (perteneciente a la Generación Beat, aunque él siempre se sintió renuente a ese movimiento), la película resulta un tanto aburrida, fascinado quizá Aaron Brookner por el descubrimiento de un inmenso material que, a la postre, en pantalla veremos con cuentagotas. Más tarde, cuando empezamos a conocer las reacciones de la familia más próxima (padres, abuelos) a la revelación por parte de Howard de su homosexualidad (estamos hablando de finales de los años setenta, nada que ver con la actualidad), y posteriormente cuando el cineasta se entera de que está infectado por la temible epidemia de finales del siglo XX, el sida, el filme gana en emoción, en humanidad, empezamos a descubrir al ser humano detrás del hombre de cine, a la persona vitalista, creativa, que quiso hacer un cine distinto, y que, a pesar de su escasa obra, lo consiguió hacer.

Así las cosas, Uncle Howard resulta ser un documental irregular, con frecuencia desequilibrado, pero finalmente valioso en su retrato de una figura, de un tiempo, de una época irrepetible. Vemos en pantalla, en los archivos encontrados por Aaron, a gente como Andy Warhol o Laurie Anderson, que están en la Historia del Arte, o a Jarmusch, DiCillo o Philip Glass, parte importantísima de la cultura norteamericana de los últimos cuarenta años, y ya solo por esas imágenes vale la pena este documental de creación, este puzle entre los “footages” del tío Howard y las nuevas aportaciones del sobrino Aaron.

Algunos de los diarios que el propio cineasta malogrado rodó, él solo ante la cámara, resultan patéticos en su humanidad, también en su íntima soledad. Quizá no sea lo mejor para el filme Uncle Howard que se pueda decir, sin faltar a la verdad, que sus imágenes más interesantes son las que rodó el tío, y que las de Aaron son inferiores. O tal vez la fascinación por el mito haya nublado el entendimiento del joven Brookner, al que nos gustaría ver en otros empeños en los que el sentimiento, la emoción por la legendaria figura de su tío no empañara su creatividad.


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96'

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Uncle Howard - by , Mar 16, 2017
2 / 5 stars
Retrato de una época irrepetible