Película: Viaje a Italia

Michael Winterbottom es otro más, si bien de los más distinguidos, de los directores de cine surgidos de la televisión británica, a la manera de un Stephen Frears, por citar el caso más evidente. Tiene una carrera de lo más ecléctica. Con él se podría decir que André Bazin pincharía con su teoría del autor, pues no hay líneas claras de autoría en su cine, más allá, quizá, de su insistencia en las temáticas amorosas, bien que generalmente lejos de perspectivas románticas, siendo su clave general la del drama e incluso la tragedia. También ha cultivado el documental e incluso el cine de denuncia, como en Camino a Guantánamo (2006).

En 2005 Winterbottom rodó A cock and bull story, no estrenada en España, en la que jugaba en clave de metaficción con dos actores, Steve Coogan y Rob Brydon, que interpretaban los personajes centrales de la adaptación al cine del clásico Tristram Shandy, de Laurence Sterne. El filme tuvo cierta repercusión y sobre todo gustó mucho la química existente entre los dos protagonistas. Años más tarde, en 2010, Winterbottom vuelve a la televisión británica para rodar una serie, The trip, en la que recupera a ambos actores jugando también con la metaficción y con ribetes de semificción. La serie suponía un viaje por el Reino Unido de los dos, en un supuesto encargo del diario The observer para hacer una crónica de los restaurantes ingleses. La serie fue un éxito en su emisión catódica, montándose a partir de la serie una TV-movie que se estrenó en cines.

Ahora, Winterbottom recupera estos personajes para hacerlos viajar por Italia, jugando de nuevo con la metaficción, con la ambigüedad de no saber si los protagonistas se autointerpretan o declaman un guión previamente establecido, aunque probablemente sean ambas cosas, texto previo con amplia libertad para la improvisación. Asistimos entonces a la ruta viajera de estos dos actores de comedia, a sus comilonas pantagruélicas en el país de la bota, a sus diálogos chispeantes, a sus imitaciones (ese Brydon parodiando jocosamente a Pacino o De Niro…), a sus evocaciones en plan chistoso sobre los poetas románticos ingleses que estuvieron en esos mismos paisajes itálicos dos siglos atrás, como Byron o Shelley.

Inicialmente realizado en formato de serie televisiva, como la anterior The trip, Viaje a Italia es el filme condensado de la misma, aunque ciertamente no se aprecian carencias en esta versión que pudieran hacerla ininteligible. Lo malo es que en el pecado lleva la penitencia, y la brillantez de los diálogos de los dos actores es casi todo lo que tiene valor (además de esos platos con pinta exquisita de los que sólo podemos intuir lo ricos que están…) en la película. La metaficción, el entreverado entre realidad y ficción, a veces tiene estas cosas, es complicado trascender el impromptu, el envite se le puede escapar de las manos al director. Coogan y Brydon son brillantes, graciosos, pero también diletantes, con un ego que no les cabe en el cuerpo, a ratos tirando a insoportables. Ellos son el alfa y la omega del filme, su cénit y nadir, y ello condiciona y limita su eficacia, su interés.

Es cierto que hay algunas notas al margen que resultan estimulantes, como la relación de Coogan (o de su personaje) con su hijo adolescente, o con la que tiempo atrás fuera su amante, pero en general queda la impresión de que Viaje a Italia es más una promoción turística y gastronómica del país de las pizzas que una película en sentido estricto. Eso sí, cuando los dos protagonistas están en vena en sus diálogos de sobremesa, la sonrisa está garantizada y se pasa un buen rato. Como en cualquier episodio de El club de la comedia, vamos…


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108'

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Viaje a Italia - by , Oct 14, 2016
2 / 5 stars
Metaficción, diálogos chispeantes y… ¡qué platos!