Película: Viaje a Júpiter De Segundo de Chomón se ha dicho, no sin razón, que fue el Georges Méliès español: en efecto, su tendencia al cine fantástico, su notable creatividad visual, su gusto por los trucajes en las películas, le aproximan al gran cineasta parisino, aunque también es cierto que había algunas diferencias, como por ejemplo la extraordinaria meticulosidad con la que Chomón afrontaba sus rodajes, haciendo muchas veces que esos trucos se convirtieran, por su modélica ejecución, en los auténticos protagonistas de sus filmes, cosa que en Méliès quedaba en un segundo plano, prefiriendo centrarse más en su desbordante fantasía.

Viaje a Júpiter está claramente inspirada en el mítico Viaje a la Luna que hizo en 1902 Méliès, de la que Chomón era tan rendido admirador que, bajo la férula de sus patronos de Pathé, rodó un remake, Excursions dans la Lune, en 1909. Dos años antes, en 1907, había hecho ya este Viaje a Júpiter, en el que conoceremos a un rey con pinta medieval, junto a su astrónomo de cabecera y al bufón de la corte (que parece víctima del mal de San Vito: ¡lo que se mueve!); el astrónomo le cuenta que sería posible llegar al planeta Júpiter, mostrándole un enorme libro que, abierto de par en par, es enteramente una pantalla de televisión (de plasma, además: Chomón, un adelantado a su tiempo…), con una peregrina forma de ascender hasta el planeta joviano mediante ¡una escalera de cuerda!. Los tres pánfilos se desplazan hasta una de las terrazas del castillo del rey y allí, mediante un telescopio, visualizan en primer lugar a la Luna, a la que, en la mejor tradición meliesiana, se la representa antropomorfizada con los rasgos de una mujer; después vemos al planeta Saturno, con su anillo y un señor que se supone es el dios romano, y finalmente a Júpiter, también representado con la deidad latina y sus rayos.

Sin duda turbado por tantas emociones, el monarca marcha a sus aposentos, donde se queda también el bufón; al dormirse el rey tiene un sueño en el cual, mediante la escala vista en el libro-film, asciende a los cielos, pasando de largo de la Luna y Saturno (en este imaginario espacio, según parece, el planeta de los anillos está más cercano a la Tierra que el joviano: bendita imaginación acientífica…) hasta llegar a Júpiter y lanzarse desde la escala al astro, al que llegará volando… Allí encontrará a los indígenas del lugar, a los que en principio vence, pero que después lo capturan y lo llevan ante Júpiter, quien se mofa de él varias veces, electrocutándolo con sus rayos, para finalmente llevarlo en volandas hasta un precipicio y desde allí tirarlo para que caiga de nuevo en la escala de cuerda. Pero en su camino de bajada hacia la Tierra, el guasón de Saturno le corta la escalera con unas tijeras tamaño “king size” y el rey cae a plomo sobre su planeta. Ahí se despierta del sueño, con grande ansiedad y violenta movida, dando con el bufón por los suelos y con su intención de, alguna vez, llegar al planeta mediante el estrafalario procedimiento ideado por su astrónomo.

Divertida por su graciosa forma de personalizar los astros, así como por la manera en la que el dios Júpiter juega con el intruso real, es evidente que la película de Chomón es muy deudora de la mentada Viaje a la Luna de Méliès, lo que no significa que no tenga aportaciones curiosas, como esa mamarrachada tan simpática de hacer que el viaje se haga mediante una escalera de soga, no como en Méliès, que al menos hacía el paripé científico con la bala de cañón que había imaginado Verne en su novela De la Tierra a la Luna. La calidad de los trucajes, en especial el stop trick o desaparición en pantalla, es muy buena, sin que prácticamente se noten los cortes. Utiliza también la sobreimpresión (en varias ocasiones: en el libro film, por ejemplo), con notables resultados.

En conjunto Viaje a Júpiter es una entretenida, por supuesto ingenua y desde luego algo tramposa (por su excesivo débito meliesiano) película, un corto a ratos delicioso, aunque ciertamente no la mejor de las películas del gran Segundo de Chomón, aquel visionario que hizo los mejores filmes (con permiso, si quieren, de Fructuoso Gelabert y los hermanos Ramón y Ricardo Baños) que un español rodara en los primeros tiempos del cine mudo.

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Viaje a Júpiter - by , Jul 21, 2013
3 / 5 stars
A la manera de Méliès