Película: Vicios privados, públicas virtudes Miklós Jancsó dirigió a mediados de los años setenta este gran fresco histórico, ambientado en el siglo XIX en Europa Central, que narra la verídica crónica de la conspiración de Humberto I contra su padre, para derrocarle e instaurar un régimen aperturista. Sin embargo, los servicios secretos del emperador detectan los planes del heredero, y montan una estratagema para desacreditar y desarticular a los conspiradores. El príncipe, dado a los placeres de la carne, se ve involucrado en una gigantesca orgía que será una trampa mortal.

Vicios privados, públicas virtudes fue uno de los títulos míticos que en los años setenta no llegaron a España hasta después de la muerte de franco. Al margen de sus escenas escabrosas, que las hay pero sin exagerar, la película de Jancsó es un interesante estudio sobre la hipocresía del poder y las artimañas de las que se vale para perpetuarse en la poltrona.

Miklós Jancsó era en la época del rodaje de este filme el más conocido de los realizadores húngaros, lo que ciertamente no era mucho decir, puesto que aparte de él y de su exesposa Marta Mezsaros, el único cineasta magiar con proyección exterior era István Szabó, el director de Mephisto, Oscar en 1981 a la Mejor Película Extranjera.

Jancsó es conocido por su obsesión por los planos-secuencia, la filmación de escenas completas en larguísimos planos, algo que en Vicios privados, públicas virtudes es muy evidente. Entre los protagonistas está Theresa Ann Savoy, la actriz de Calígula y Salón Kitty, ambas de Tinto Brass, y la combativa Laura Betti, una de las actrices favoritas de Pasolini.

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104'

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Vicios privados, públicas virtudes - by , Oct 03, 2011
3 / 5 stars
La hipocresía del poder