Película: Vicky Cristina Barcelona

Woody, el bueno de Woody, el que nos divirtió y nos conmovió durante tantos años, llegada la senectud parece perder los papeles intermitentemente: hace unos años encadenó un par de buenos títulos, Match point y Scoop (nada que ver, sin embargo, con sus obras maestras de antaño), pero ahora parecen tocar los malos, y su anterior Cassandra’s Dream y esta Vicky Cristina Barcelona (espantoso título, es cierto: ¿dónde quedó la maestría alleniana para titular sus filmes?) son mediocres, cuando no directamente fallidas películas.


Ahora Woody abandona el homenaje a Dostoievski que supuso su anterior filme para rendir tributo a la ciudad de Barcelona, de la que se siente rendido admirador (lo cual no quita para que, como una Teresa de Jesús cualquiera, haya prometido no volver a rodar en España: sólo le ha faltado sacudirse el polvo de las zapatillas, como dicen que hizo la santa de Ávila cuando salió de, ¡ay!, mi Sevilla…). Pero Woody parece haber olvidado, quizá en una de esas lagunas que la senilidad suele provocar, que hacer cine no es contarnos un cuento como si fuera el de Caperucita Roja, y menos aún situarlo en un documental que parece financiado directamente por el Patronato de Turismo de Barcelona (y un poco también por el del Principado de Asturias, es cierto), en un viaje turístico por la Ciudad Condal que no nos ahorra ni uno de los monumentos que cualquier visitante puede ver.


Hombre, a nadie le amarga contemplar la Sagrada Familia, ni deleitarse con la rara arquitectura de Gaudí, o con la vitalidad de Las Ramblas, pero eso no es cine; al menos no cine de ficción, como se supone que es esta (por lo demás) marcianada, con dos chicas norteamericanas, turistas durante un par de meses en Barcelona, que conocen a un pintor bohemio (pero que vive de puta madre: éste no es precisamente de los pintores al estilo de Modigliani, Van Gogh o el joven Picasso, que se morían, literalmente, de hambre); las dos pánfilas tienen formas diametralmente opuestas de afrontar el amor: una, la rubia, está permanentemente buscando, es una eterna insatisfecha; la otra, la morena, tiene su novio, su vida programada y no le interesan escarceos ajenos a esa existencia que cabe perfectamente en su agenda; como era de prever, el conocimiento de este pintor (que también tiene un esqueleto en su armario, una tormentosa relación con su ex mujer) actuará como catalizador en ambas féminas, en una dándole carrete para su búsqueda, en la otra poniendo en solfa sus seguridades. Pero esto, que podría tener su sentido, más o menos, en una historia alleniana al uso, en este caso está dado con unos diálogos imposibles, que no parecen suyos, repletos de tópicos y lugares comunes, lejos de la brillantez habitual del cineasta neoyorquino.


Además, la visión que se da de España no excede la que pueda tener un turista americano en una estancia de una semana: mucha postal, muchas tapitas en los bares, hasta una velada con guitarrista para una recua de ociosos progres… En fin, lo normal para un país como el nuestro. Tal vez si la historia se desarrollara en, pongamos, Tailandia, la sensación de que te están dando gato por liebre no sería la misma; pero conocemos España, porque para eso es nuestro país, y desde luego lo que aparece en el filme de Allen, aparte de los monumentos, no es España, sino una imagen alambicada, de postalita, de nuestra tierra.


Javier Bardem parece ir con el piloto automático, más próximo a su pésimo trabajo de El amor en los tiempos del cólera que a otros de mayor enjundia, léanse Mar adentro o No es país para viejos; Penélope Cruz cumple bien con su histérico papel, aunque a veces parece un personaje entreverado entre los que compuso para Volver y No te muevas; Scarlett Johansson, por fin, hace su tercera colaboración para Allen, pero no por ello parece más actriz woodyana; alguna vez escribiremos algo sobre los actores woodyanos y los que no los son…


Lo dicho: si quiere ver un bonito documental de Barcelona, con irisaciones ovetenses, y de vez en cuando unos diálogos de besugos que parecen haberse colado en ese documental, échenle un ojo a este título imposible; si no es el caso, mejor se dedican a otra cosa…


 


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96'

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Vicky Cristina Barcelona - by , Oct 11, 2014
1 / 5 stars
Woody, guía turístico