Película: Vivir en Sevilla

Gonzalo García-Pelayo fue uno de los escasos francotiradores del primitivo cine andaluz. Después de Manuela, honesta y digna adaptación de la novela homónima de Manuel Halcón, García-Pelayo realiza este filme con tres perras gordas, actores prácticamente aficionados o, al menos, perfectamente desconocidos, con el mismo desparpajo y la misma desinhibición que puso Jean-Luc Godard en À bout de souffle, la película emblema de la Nouvelle Vague.


De hecho, toda la puesta en escena de este filme, toda la evidente intención de romper formas y moldes preestablecidos, remiten al primer y más valioso Godard, a un cine en el que lo más importante no es el academicismo del encuadre sino la frescura y la espontaneidad de los sentimientos, de un erotismo a flor de piel, una película rupturista que hacía falta en el descangallado panorama cinematográfico andaluz, y aún español, de la época.


Consecuentemente con tan poco comerciales intenciones, Vivir en Sevilla pasó prácticamente desapercibida en su exhibición comercial, algo que no se merecía, aunque no fuera más que por la visceral rebelión contra el conformismo que su propia existencia suponía.


Aparte de ello, García-Pelayo se propuso ser muy explícito en las escenas de cama, y en buena medida lo consiguió, sin por ello entrar en las problemáticas aguas de la pornografía. La tendencia marginal de Gonzalo, de alguna forma “underground” y erótica, se prolongó después en Corridas de alegría y, sobre todo, en Frente al mar.


 


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Duración

92'

Año de producción

Vivir en Sevilla - by , Mar 23, 2016
2 / 5 stars
Rupturismo