Película: Wonder Woman

Tras su aparición en Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia (2016), ya tiene Wonder Woman su propia película. Lo cierto es que en aquel filme de Zack Snyder me pareció una de las más interesantes propuestas, hasta el punto de que, en mi opinión, se comía con papas a los otros dos superhéroes testosterónicos (perdón por el palabro…). Ahora, en una película para ella sola, se demuestra que el personaje tiene interés, si bien es cierto que la mezcla de Historia y ficción, en este caso, se demuestra algo indigesta.


Al comienzo vemos a la protagonista, de niña, en su idílica isla de Themiscyra, donde su madre (Connie Nielsen) y su tía (Robin Wright) gobiernan una comunidad de amazonas que proceden directamente de la época en la que los dioses griegos dominaban la Tierra, y son las centinelas para evitar que el único supérstite de aquella raza divina, Ares, vuelva a sembrar el caos y la guerra sobre el planeta. A la isla llega un piloto inglés que realmente es un espía infiltrado entre los alemanes durante la Primera Guerra Mundial (entonces conocida solo como Gran Guerra), y a partir de ahí la ya joven y pimpante Diana tendrá que introducirse en la Europa de 1918, junto con el piloto y una recua de estrafalarios compañeros, para frenar la conflagración bélica…

Tiene Wonder Woman virtudes evidentes: la propia atribución a una mujer de poderes sobrenaturales, en la misma línea que habitualmente se le confiere a los hombres (Supermán, Daredevil, Batman –ah, no, que éste solo es rico…--), presenta una nueva perspectiva sobre el cómic de superhéroes que resulta estimulante. Además, no sé si por intención de los guionistas o porque el personaje original en cómic es así, esta superheroína se mueve fundamentalmente por la compasión, esa rareza, mientras que sus homólogos masculinos, cuando salvan a algún mortal, parecen hacerlo más bien para hacer alarde de sus atributos taumatúrgicos, en ningún caso parecen estar transidos de la piedad que desprende el rostro de Wonder Woman, auténticamente compadecida de los seres más desvalidos de la Humanidad. Heroína entonces con un carácter marcadamente social, la Mujer Maravilla se distancia de sus colegas henchidos de testosterona, y nos presenta una visión humanista del microcosmos del cómic que, a qué dudarlo, nos parece de lo más atractivo y desde luego de lo más filántropo.

Hay otras virtudes en la película Wonder Woman, como la creación de unos malos muy bien definidos: ese general Ludendorff (que existió realmente), al que pone jeta un Danny Huston cada vez mejor en los papeles de villano; ese David Thewlis melifluo pero implacable, crudelísimo Jano bifronte… no puedo decir lo mismo de nuestra Elena Anaya, y bien que lo siento, pero su personaje (que recuerda, con la máscara, al que hizo para Almodóvar en La piel que habito) no termina de cuajar, se queda en tierra de nadie: hubiera hecho falta mucha más maldad en una mujer que, se intuye, vive amargada por su problema físico y quiere cargarse al mundo, así, en general.

Pero (siempre tiene que haber un pero…) lo cierto es que, junto a esas virtudes, también hay defectos: el filme pierde el ritmo con frecuencia, y los interludios de descanso entre lucha y lucha resultan más bien bostezantes, además en una relación entre sexos (la princesa amazona y el piloto espía) que, aunque evidentemente previsible, resulta muy inferior al resto de la historia. Los personajes secundarios que conforman el “selecto” grupito que acompaña a los protagonistas no aportan absolutamente nada, ni el árabe políglota y con vocación frustrada de actor, ni el jefe indio cuya mayor aportación a la comunidad serán sus señales de humo, y mucho menos el supuesto tirador de élite borrachuzo y con kilt, con toda la pinta de ser uno de los desechos humanos de T2 Trainspotting (¡ah, claro, es que lo es…!).

La mixtura Historia-ficción fantástica, como decíamos al principio, tampoco cuadra demasiado bien. Es cierto que, como ya es costumbre en este tipo de gigantescos “blockbusters”, los efectos digitales quitan el hipo, son asombrosos, pero eso ya va de suyo: el día que uno de estos artefactos tenga unos F/X de pena, lo vamos a festejar… Bromas aparte, ese tipo de perfección técnica se le presupone a este tipo de cine, como el valor a los soldados, según dice el aforismo español.

Patty Jenkins, la directora, nos ganó hace ya bastantes años con una notable propuesta, Monster (2003), en clave claramente social, que parecía indicar que su carrera iba a ir por otro lado. La película consiguió un Oscar para Charlize Theron, en una arriesgada composición, pero lo cierto es que la filmografía de Jenkins, con posterioridad, ha sido errática y poco acertada. Ahora, con este Wonder Woman, entra de lleno en el cine industrial de Hollywood, y parece que con buen pie: las recaudaciones (que en este cine es el punto número uno, y no sé si también el único) van bastante bien, con lo que se supone que Ms. Jenkins será aceptada en la fábrica de salchichones en la que se ha convertido la Meca del Cine. Me alegro por ella, que así se asegura su porvenir económico, pero no por nosotros: lo que había en Monster, y lo que se adivinaba podría haber en una cineasta con esa sensibilidad, era bastante más atractivo que las trapisondas de esta Mujer Maravilla, otra más para la galería de pegahostias que parece el sino del cine comercial de nuestro tiempo.

Gal Gadot, para mi gusto, era una apuesta ganadora: aunque sé que tiene sus detractores, me parece una actriz muy interesante, al margen de sus evidentes encantos personales, que también. Lamentablemente no se puede decir lo mismo de Chris Pine, que también tiene sus encantos físicos, como es obvio (por cierto, aquí es el único que se despelota, y Gal no lo hace), pero desde luego es bastante peor intérprete que Ms. Gadot. De los secundarios me quedo con una estupenda Robin Wright en su papel de amazona ya algo talludita pero en excelente forma física, una de esas mujeres que ha dejado una huella indeleble en el cine mundial de los últimos treinta años desde que apareció en aquella delicia entre naíf y feérica que fue La princesa prometida (1987).


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143'

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Wonder Woman - by , Jun 28, 2017
2 / 5 stars
La compasión es la diferencia