Película: Workingman's death El moderno documental cinematográfico ha tomado un auge impensable hace algunos años. Ahora se lleva el creativo (véanse En construcción o El cielo gira), pero también otros que engarzan el antiguo y mero documento con nuevas formas de expresión. Workingman’s death pertenece a este último apartado: es un documental sobre algunas de las profesiones más duras y peligrosas que en el mundo hay (hombre, no incluyen la de torero, que peligrosa sí que es, aunque ciertamente no se es matador, normalmente –saldo el primer “El Cordobés” y algún otro— para quitarse el hambre…), pero con una mirada especial, una mirada que, lejos de ser la del entomólogo que, teóricamente, debería caracterizar, toma partido por sus hombres filmados, desde los broncos picapedreros que se ganan la vida en minas abandonadas en Ucrania hasta los matarifes que se ganan la vida sacrificando centenares de reses en Nigeria, pasando por los recolectores de azufre de Indonesia, los desguazadores de barcos pakistaníes o los metalúrgicos chinos. Todos ellos, salvo quizá los nigerianos, corren serio peligro en sus trabajos, casi todos por las nulas condiciones de seguridad que sus precarios trabajos les proporcionan, corriendo de su cuenta que su pellejo no se convierta en sudario improvisado de su cadáver. Pero el director, Michael Glawogger (avezado documentalista austriaco, aunque también ha hecho ficción), no se limita a retratar la realidad: tira de ella, y saca retazos curiosísimos, como la entrevista con el matrimonio ucranio, en el que ambos exudan felicidad, auténtica, no impostada, cuando es evidente que su situación (económica, social, política, laboral, higiénica) no es precisamente la mejor: así que, al final, va a resultar realidad aquello de que el hombre (y la mujer…) feliz no tiene camisa… Con imágenes impactantes (esas montañas sulfurosas, que destilan su veneno, el azufre, del que malviven una pandilla de desgraciados; esas alevosas matanzas de reses en Nigeria, que no ahorran un detalle, y cuya visión por los defensores de los animales debe ser un auténtico tormento; esos inmensos bloques de acero que caen, como enormes y letales muñecos gigantes, en el desguace de buques), Workingman’s death es un documental atípico y valioso, creativo y testimonial a la vez, rodado con inusitada belleza en páramos de pobreza casi surreal. Así es el mundo, parece decir Glawogger. Afortunadamente, no da recetas para que mejore. Eso nos corresponde al resto de los mortales, si es que somos capaces…

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122'

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Workingman's death - by , Aug 07, 2006
3 / 5 stars
El trabajo y la muerte