Película: X-Men: Días del futuro pasado

La franquicia de los X-Men está convirtiéndose en un filón seguro y rentable para sus productores, la Fox y la propia Marvel. Por si había alguna duda de su notable impacto en taquilla, cuando se escriben estas líneas (y aún no ha terminado su carrera comercial en cines), esta séptima entrega del serial alcanza ya los 600 millones de dólares de recaudación en todo el mundo, superando con ello a todas las anteriores películas de la saga.


Pero, con independencia de las cuestiones económicas, importantes sin duda sobre todo cuando se trata de un “blockbuster”, lo que nos importa mayormente aquí es su interés cinematográfico. En ese sentido habrá que decir pronto que X-Men: Días del futuro pasado (de extraño, paradójico título…) cumple las expectativas levantadas entre seguidores de la serie y cinefilia en general. Es cierto que recurre a un asunto, el viaje en el tiempo, que está ya bastante trillado, a pesar de lo cual, cuando se utiliza con inteligencia (estoy pensando en la versión de 2009 de Star Trek, por ejemplo), puede funcionar muy bien.


Aquí nos situamos inicialmente en el año 2024, cuando los “centinelas”, omnipotentes androides creados por el hombre a partir de la síntesis del ADN de un mutante, han tomado el poder y combaten con ventaja contra los X-Men, asolando el mundo y convirtiéndolo en una permanente zona de guerra. La élite de los mutantes, con el profesor Xavier y Magneto (que ahora milita junto a su viejo ex amigo y ex enemigo) a la cabeza, conciben, con la capacidad de una de ellos para hacer viajar en el tiempo, enviar a Lobezno cincuenta años atrás, a 1974, para evitar que Mística, la primera mutante que se pasó al lado oscuro (por decirlo en terminología Star Wars…) mate a un científico que preparaba un arma letal para los X-Men: de aquel acto se derivaron las temibles consecuencias que, cincuenta años después, se pretenden evitar…


La nueva película de la saga mantiene ese tono de universo conocido que, para los muchos que gustamos de esta (por lo demás) fantástica entelequia, resulta reconfortante. La historia, con los inevitables cabos sueltos en los viajes en el tiempo, y la sensación de que la paradoja del astronauta se va a hacer efectiva en cualquier momento, tiene intensidad y emoción. Bryan Singer, el director, que ya actuara como tal en los dos primeros capítulos de la serie, conoce el paño y lo maneja con soltura. Sabe que para el aficionado al serial es importante añadir nuevos mutantes con poderes cada vez más peculiares, como el personaje que tiene la rara facultad de abrir puertas en el espacio que le permiten trasladarse a través de ellas de un lugar a otro. Aunque puestos a citar a un nuevo mutante que resulta especialmente fascinante, nos quedaríamos con el llamado Quicksilver, un tipo capaz de moverse con tal rapidez que de ser real haría cisco el dogma einsteniano de la imposibilidad de superar la velocidad de la luz, permitiendo filmar a Singer (que se ve ha disfrutado con ello) la virtuosa escena de los disparos contra nuestros héroes, ralentizada hasta la detención por este Usain Bolt a lo bestia a cuyo lado El Correcaminos es una tortuga con reuma…


Aparte de ello nuestro mutante favorito sigue siendo Magneto, ese personaje dual que, en puridad, sólo busca defender a los suyos de la arrogante prepotencia del género humano. El joven Eric, en efecto, es además con el que Singer y sus guionistas parecen identificarse mejor, permitiéndole escenas tan físicamente imposibles, pero a la vez tan sugestivas, como el levantamiento desde sus cimientos de un gigantesco estadio o la extracción con la mera fuerza de la mente del búnker antiatómico de la Casa Blanca, como si fuera un parto con fórceps, en una potentísima secuencia final de notable ejecución.


Filme que ciertamente no defraudará a sus seguidores, confirma la vigencia de un tema, el de la lucha de los distintos para defender su diferencia, pero también la necesidad de tender puentes, en línea con los mensajes bienintencionados que siempre hacen falta: y es que recordar que la guerra ha sido la tónica general de la Humanidad, y la paz la excepción, nunca está de más…


 


X-Men: Días del futuro pasado - by , Apr 27, 2017
3 / 5 stars
Lobezno en modo "vintage"