Pelicula:

CRITICALIA CLÁSICOS
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A principios de nuestro siglo XXI, en enero del año 2007, en la revista Minerva que edita en Madrid el Círculo de Bellas Artes, el cineasta Gonzalo Suárez publicaba un largo, inteligente -pero enredoso- artículo que titulaba -sentenciosamente- Sam Peckinpah, el hombre que mató a John Ford, exponiendo desde el principio -el ya entonces veterano, original y apreciable director-  su opinión personal de que el cine de ambos directores eran opuestos y contradictorios. Humildemente uno no comparte ese juicio, ya que considera que en Peckinpah hay suficientes dosis de clasicismo y tradición para encontrar puntos comunes con Ford o cualquier otro de los grandes maestros del cine del Oeste.

Sin ir más lejos en esta (casi) su primera cinta que comentamos (ignorando su primera y rutinaria Compañeros mortales (The Deadly Companions) en la que solo se salva Maureen O’Hara), hay unos aires de compañerismo, tono de comedia en muchos momentos, incluso personajes típicos del western clásico y del propio maestro Ford, como ese Juez de Paz borrachín (Edgar Buchanan) que vive en un  prostíbulo y que no pierde las agallas ante nadie. El propio formato elegido, el CinemaScope, remite a muchos otros films del género en esa década. Pero sobre todo la cinta se magnifica al centrar su narración en dos veteranos cowboys, encarnados en dos actores tan representativos y excelentes como Joel McCrea y Randolph Scott, y tanto monta, monta tanto...

David Samuel Peckinpah nació en 1925, y aunque durante mucho tiempo se decía en los medios cinéfilos que en sus venas corría sangre india, la realidad es que sus padres formaban una acomodada familia, siendo el padre un respetable y afamado  abogado, que quería que Sam siguiese su oficio. No fue así y ya joven entró en círculos teatrales y luego en los medios televisivos. Consagrado enseguida con esta cinta de la que hablamos, Peckinpah cultivó otros géneros, pero sin duda el western es el que más lo identifica, con tres hitos muy señalados: ésta Duelo..., Grupo Salvaje y La balada de Cable Hogue como inicio, apogeo y despedida nostálgica, aunque luego aparecieran otras cintas enmarcables en el Oeste pero ya dispares, como Mayor Dundee (con Charlton Heston, y masacrada y cortada por la productora Columbia), Junior Bonner (con Steve McQueen), o Pat Garrett y Billy the Kid (con James Coburn, Kris Kristofferson, Katy Jurado y Bob Dylan, nada menos), e incluso en clave surrealista y tangencialmente Quiero la cabeza de Alfredo García, pero en ambientes modernos.

A pesar de la vitola de violencia que luego se le dio a su autor, nuestra película se inicia con una chistosa secuencia en clave de comedia, y los paisajes majestuosos, las escenas reposadas, los muchos diálogos, respiran clasicismo más que otra cosa. Sólo el fragmento de los campamentos mineros y sobre todo la familia de los degradados hermanos Hammond (entre ellos Warren Oates, que sería un fijo en los repartos del director) puede hacernos pensar en temas violentos. Señalar que junto a los dos veteranos, el film cuenta con un impetuoso joven (Ron Starr) que les ayuda a transportar una importante cantidad de oro a través de la Alta Sierra, y la presencia de una hija de un granjero (que se une al grupo y acaba metiéndose en muchos líos), lo que nos permite conocer a Mariette Hartley, una joven, rubia y excelente actriz, de efímera carrera.

Así, con esta joven pareja como contrapunto, la cinta adquiere un aire calmoso, reposado... que se rompe por las desavenencias de los dos amigos veteranos, ya que McCrea es un hombre honrado que quiere cumplir lo acordado y entregar el oro, mientras Scott prefiere robarlo y dar el golpe de su vida. El compadreo cotidiano, las botas gastadas, los achaques de la edad, van desapareciendo, y la ruptura se impone en el tramo final. Un clásico y excelente tiroteo (digno de tantos otros en la gran historia del cine del Oeste) culmina una cinta de gran nivel, magnífica carta de presentación para su autor, que gozó de excelente acogida en la siempre influyente crítica francesa.

Sam Peckinpah tocó luego otros films muy dispares, como Perros de paja, un crispado y tremendo suspense (con Dustin Hoffman) que fue, junto al ya citado Grupo Salvaje, los que más contribuyeron a la fama de violento de su autor; o La huida, exitoso thriller romántico con Steve McQueen y Ali McGraw. Cintas bélicas o de intriga fueron Los Aristócratas del crimen, La Cruz de Hierro, Clave Omega, incluso rodó una de camioneros, Convoy, en la que repitió con Kris Kristofferson...

Pero la carrera de Sam ya rozaba su final. En 1984, minado por el alcoholismo y las drogas, con solo 59 años, moría en su California natal Samuel Peckinpah, otra estrella fugaz del cine yanqui que alcanzó lo más alto, aunque fue en la Alta Sierra de su film fundacional donde respiró su aire más puro, más sincero, más recordado...

(03-12-2023)


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94'

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Duelo en la Alta Sierra - by , Dec 03, 2023
4 / 5 stars
Peckinpah, en las alturas