Pelicula:

C I N E   E N   S A L A S
[El lector interesado en la obra de Spielberg puede consultar en Criticalia la tríada de artículos titulados genéricamente Steven Spielberg: el Rey Midas navega por el Guadiana, pulsando en los siguientes enlaces: I, II y III]

Steven Spielberg, a lo largo de su ya larguísima carrera (como profesional debutó a finales de los años sesenta, aunque llevaba haciendo cortos “amateurs” desde 1958, con solo 12 añitos: eso es precocidad, y lo demás es cuento…), ha tocado en algunas ocasiones el tema de los extraterrestres y, sobre todo, del posible contacto de la humanidad con ellos. Generalmente lo ha hecho desde una perspectiva positiva: recordemos la mítica Encuentros en la tercera fase (1977), con aquel contacto con bonancibles aliens a través de la música y la famosa secuencia de cinco notas que el científico que interpretaba François Truffaut se afanaba en descifrar, o la no menos legendaria E.T., el extraterrestre (1982), con el feísimo a la par que entrañable alienígena cabezón y dedilargo, protegido por los niños de la malvada agencia estatal de turno que pretendía estudiarlo sin parar en escrúpulos menores tales como no diseccionarlo, por ejemplo… (espero que se note activado el modo irónico…); es cierto que hay un tercer título, La guerra de los mundos (2005), en la que los alienígenas eran los malos de la película y venían a nuestro planeta con la nada amigable intención de eliminar a los humanos o, en su defecto, esclavizarlos, pero habrá de tenerse en cuenta que era un “remake” de un famoso pero modesto film clásico de los años cincuenta, dirigido por Byron Haskin, y, por supuesto, basado en una novela de H.G. Wells, que no era cosa de contradecir al visionario precursor de la ciencia ficción moderna… 

Pero, en general, como decimos, su visión ha sido siempre muy en positivo hacia ese posible (y pacífico) encuentro entre especies, la humana y una de origen alienígena. Ahora, tras los últimos títulos como director que no han ido demasiado bien (la nueva -y tirando a lamentable- versión de West Side Story, o su criptoautobiografía Los Fabelman), Spielberg tira del comodín de los extraterrestres, que le han dado en general buen resultado (Encuentros… 340 millones de dólares de recaudación mundial, E.T. casi 800 millones, La guerra de… 606 millones – Fuente: The-numbers.com), y presenta esta El día de la revelación, sobre una historia original del propio Spielberg, guionizada por David Koepp, frecuente libretista de títulos spielbergianos (Parque Jurásico, la mentada La guerra de los mundos, Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, entre otros), cuyo tema central es, de nuevo, la posibilidad de que exista un contacto entre el ser humano y una inteligencia alienígena.

La historia se ambienta en nuestro tiempo: el mundo se encuentra en su momento más convulso, con incidentes de todo tipo, a cual más grave, que presagian horrores sin cuento (no sé de que me suena esto… nada que ver con la realidad, ¿no?... ¿o sí?). En ese contexto, conocemos a Kellner, un informático que es objeto de extorsión por parte de Wardex, una poderosa empresa privada que guarda celosamente las pruebas fehacientes de que existe una civilización alienígena que pretende ponerse en contacto con nosotros; considerando que el mundo no está preparado para ese encuentro, el férreo CEO de Wardex, Noah, no solo oculta ese hecho a la opinión pública, sino que él, y sus antecesores, han realizado experimentos no precisamente inocuos (más bien inicuos…) con algunos de los extraterrestres capturados. La visión de ese trato inhumano (aunque el adjetivo aquí quizá no sea etimológicamente el más correcto…) es lo que ha hecho que Kellner, que debía guardar esa información secretísima, haya dado el paso de intentar darlo a conocer al público, motivo por el que Wardex lo persigue y ha secuestrado a su novia, para obligarle a entregar una mochila llena de dispositivos informáticos que lo prueban. A la vez, Margaret, una periodista encargada de meteorología en una emisora de medio pelo de Kansas, sufre una especie de epifanía en medio de una retransmisión en directo del parte del tiempo, hablando en una jerga incomprensible que hace que todos crean que quizá le haya dado un ictus o similar. Pero aquello lo que ha hecho ha sido abrirle la mente, y ahora es capaz de saber todo de cada persona solo con mirarla, como si fueran ellos mismos, y se da cuenta de lo que está pasando…

El tema del film, por supuesto, es si los seres humanos estamos en condiciones de asimilar que hay otros seres inteligentes (probablemente mucho más inteligentes…) que nosotros allá afuera, y que esos seres están intentando contactar con nuestra civilización, lo que, según el film (vamos, según el film y según cualquiera con dos dedos de frente…), las autoridades buscarían evitar, suponiendo que esa revelación supondría un imprevisible cambio cualitativo en la Humanidad como no se habría dado nunca. Algunos (no en este caso las autoridades, que estos van a lo suyo…) apuntan a razones religiosas: si hay otros seres superiores, ¿no se dejará de creer en el Ser Superior por excelencia, Dios? (se entiende de forma amplia: el Dios cristiano, el Yahvé judío, el Alá musulmán…). Otros, mayormente los que detentan el poder, o sea, el Poder, lo que temen precisamente es que estos tipos que vienen desde un lugar un poquito más lejos que Matalascañas lo que traigan sea clarividencia, lucidez y sentido común, y, cargados con tal bagaje, los mandemos a todos ellos (a las autoridades, digo…) al garete, incluso al carajo, que es más rotundo… 

Pero, por supuesto, todo esto está en la película trufado de una buena ración de escenas de acción, en las que Spielberg es perito, escenas que buscan lícitamente generar la adrenalina correspondiente, esa adrenalina que, es cierto, y conforme a la cada vez más extendida costumbre, aquí está estirada “ad limitem”, resultando con frecuencia mayormente increíble, como en la escena del atropello por parte de un tren del coche en el que escapan los protagonistas, que no la harían en la realidad ni  una compañía de saltimbanquis... Eso sí, hay otras que son realmente sugestivas, como la de la invisibilidad inducida que provocará la protagonista de todo lo que contiene un inmenso almacén, camiones de bomberos incluidos, una escena muy curiosa y bien planificada y ejecutada.

El conjunto es agradable, manteniendo la atención razonablemente bien, aunque alguna vez aparezca uno de los defectos típicos de Spielberg, cual es algún que otro bache narrativo, en cualquier caso venial, teniendo en cuenta que la película funciona bien, atrapando al espectador durante las casi dos horas y media que dura. Es cierto que quizá algunos minutos menos la hubieran hecho más redonda, pero habrá que resignarse al paradigma (que no hay forma de tumbar…) de que cualquier película actual que se repute “importante” (lo que quiera que sea eso…) tiene que durar bastante más de dos horas…

Impecable “look” de producción (está Spielberg a los mandos, qué caray…), con la fotografía exquisita del polaco Janusz Kaminski, convertido en “operador de cámara” del cineasta de Cincinnati desde La lista de Schindler (1993), y la preciosa y personalísima música habitual del nonagenario (94 años cuando se escriben estas líneas…) John Williams, que trabaja con Spielberg nada menos que desde Loca evasión (1974), que ya son años… 

Los actores, bien, con una siempre estupenda Emily Blunt, que resulta muy convincente cuando está “en modo poseída” por los alienígenas y con ello se pone de lo más persuasiva, y un Josh O’Connor que, a la chita callando, se está convirtiendo en uno de los más interesantes actores de su joven generación. Colin Firth resulta adecuado para el personaje del villano; aunque es un actor que suele tener más un tono “blandito”, aquí está resolutivo y, a ratos, incluso temible…


(16/06/2026)


El día de la revelación - by , Jun 16, 2026
3 / 5 stars
Encuentros en la cuarta fase