Pelicula:

C I N E   E N   S A L A S

El cine hecho en Taiwán no es demasiado conocido en Occidente, a pesar de que su cultura sea en buena medida occidental, por el poderoso influjo de su protector Estados Unidos desde que se separó de la China continental en 1949, cuando Chiang Kai-shek, el jerarca que gobernó China durante varias décadas, perdió la crudelísima guerra civil que mantenía con el Partido Comunista de Mao Zedong, refugiándose con sus seguidores en la isla taiwanesa. Inicialmente una férrea dictadura (se habló del “Terror Blanco” como forma de reprimir cualquier disidencia), a partir de los años ochenta Taiwán evolucionó hasta convertirse en una democracia homologable a las occidentales. 

Su cine ha dado algunos cineastas de cierto renombre; por encima de todos, el ecléctico Ang Lee, que ha hecho su carrera tanto en su país como en Estados Unidos, con títulos tan conocidos como Tigre y Dragón, Brokeback Mountain y La vida de Pi, todas ellas oscarizadas, pero también otros como el contemplativo Hou Hsiao-hsien, y Edward Yang, que consiguió el Premio al Mejor Director en Cannes. Ahora podemos decir que el cine taiwanés incorpora una nueva voz, fresca y potente, la de Shih-Ching Tsou (Taipei, 1971), que hasta ahora se había desempeñado como productora, fundamentalmente en las películas que ha dirigido el cineasta norteamericano Sean Baker, con el que forma una pareja profesional que lleva ya más de dos décadas trabajando juntos. Tenemos de Baker buen concepto, por películas como The Florida Project y Red Rocket, interesantes acercamientos a entornos sociales como mínimo peculiares. Esta La chica zurda también podría definirse así, como una aproximación a un microcosmos humano bastante curioso… 

La historia se desarrolla en Taipei, la capital de Taiwán, en nuestro tiempo. Conocemos el singular grupo familiar compuesto por Shu-Fen, madre cuarentona; I-Ann, su hija mayor, frisando la veintena; e I-Jing, la hija pequeña, de unos 6 años. El marido y padre de la primera de ellas las abandonó años atrás. La familia se muda a Taipei, donde la madre alquila un puesto en el mercado más grande de la ciudad, donde vende todo tipo de fideos cocinados que se pueden consumir en el propio establecimiento. Pero la relación de la madre y la hija mayor es bastante difícil, y la pequeña, que es zurda, es conminada por su anticuado abuelo a que no use esa mano porque es “la mano del diablo”, lo que ocasionará bastantes problemas…

El guion está escrito a cuatro manos entre la directora y su socio Sean Baker, una historia que, aunque con aparentes ribetes superficialmente melodramáticos, en realidad busca acercarse en profundidad a sus tres personajes femeninos fundamentales, sobre los que gira toda la historia, una historia caleidoscópica, como el caleidoscopio que la pequeña I-Jing visualiza en la primera escena del film. Un acercamiento a la madre, una mujer que tiene que batallar con una hija que, como buena adolescente, hace de la rebeldía bandera, y con un oscuro secreto que (por supuesto…) se hará público, y de qué manera, en el transcurso de la historia; una madre, además, que contra el consejo de todos (y en especial de su hija mayor), socorre casi heroicamente al padre que las abandonó en una forma que a los occidentales nos parece impensable, porque forma parte inextricable del ser oriental: el sentido del deber, incluso contra toda razón, por encima de todo. La hija mayor, zarandeada por ese oscuro secreto que, finalmente, optará por revelar ante todos para poder ser ella misma, para poder vivir sin esconder nada. La hija menor, tan pequeña, a la vez tan influenciable por palabras ancladas en viejas y estúpidas supersticiones, que se sentirá escindida entre ella misma y esa “mano del diablo” a la que le permite cualquier cosa, porque … es la mano del diablo, no ella, en una curiosa reflexión sobre Bien y Mal, sobre cómo cuando no recae sobre nosotros el peso de la conciencia, ese Mal nos parece menos mal, como hecho por otros, no sintiéndonos responsable de ello. Por supuesto, eso hay que hacerlo con una personita como la pequeña I-Jing, porque en un adulto no colaría, no sería creíble.

Una historia entonces que recuerda el tono de un dramón al uso (embarazos no buscados, maternidades precoces, abandonos conyugales, adulterios con maridos que dicen a sus amantes que se han divorciado, celos exacerbados …) pero donde se aprecian elementos que se apartan de ese trillado juego tan típico de algunas cinematografías. Un sentido drama, entonces, un pequeño drama visto desde el exterior, pero enorme para los que lo viven desde dentro.

Un final que apuesta por un cambio radical en las vidas de todos (a raíz de la catártica escena en la que será desvelado lo que se habían propuesto que no se desvelara) nos parece quizá un tanto improbable, aunque desde luego, preferimos una familia razonablemente feliz, a lo que apunta la última secuencia, antes que el drama y no digamos la tragedia que pareciera el destino lógico de este clan en un tris de convertirse en una familia desestructurada, cuando no reventada.  

Buen trabajo actoral en general, aunque tenemos en cuenta que la escuela interpretativa oriental, con frecuencia tan sobreactuada, a los occidentales nos rechina tela… Pero es que ellos actúan así, no se le pueden poner pegas a su propia idiosincrasia interpretativa… Atención a la pequeña Nina Ye, tan jovencísima y con una enorme capacidad para trasmitir todo tipo de sentimientos. 

(03/02/2026)


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108'

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La chica zurda - by , Feb 03, 2026
3 / 5 stars
La mano del diablo