Película: Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto

Con dos premios en el Festival de San Sebastián, el debú en la realización del guionista Agustín Díaz Yanes nos trae un filme estimulante no por ser entero y sin fisuras, sino porque su visión del cine contiene un nervio y unas ganas de contar historias desde las tripas antes que desde el cerebro.


Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto es, además de un drama, un thriller social, una obra que no renuncia a apostar por una clase, la de los pobres, los habitantes de los suburbios de las grandes capitales, impelidos a buscarse el sustento diario en las más difíciles y a veces innobles tareas. Ésta es la historia de la mujer de un torero en estado vegetativo, hacinada en la prostitución y el alcoholismo, en la emigración hacia su particular Eldorado, un México donde encontrará, sin embargo, el infierno tan temido. Su regreso a Madrid con lo que podría ser, alegóricamente hablando, el plano del tesoro que la redima, es lo mejor del filme, con la difícil convivencia diaria con su suegra, una mujer honesta, encarcelada en su juventud por sus ideas políticas, que concibe la vida del pobre como una suma de esfuerzos.


Más flojas son las otras líneas del relato, como la del matón (improbable papel para el buenazo de Federico Luppi) con problemas de conciencia. Pero, por encima de todo, queda en esta sangrienta redención la impresión de que sus muchas ráfagas de buen cine constituyen material más que suficiente para cubrir las carencias de un guión no siempre brillante.


 


Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto - by , May 17, 2017
3 / 5 stars
Sangrienta redención