Película: Penèlope

Esta película se pudo ver en la Sección Oficial del Sevilla Festival de Cine Europeo 2017 (SEFF’17).

Eva Vila es una cineasta catalana que llamó la atención hace unos años con Bajarí (2013), un documental, más bien docuficción, sobre la huella del flamenco en Cataluña, presente tanto tiempo atrás, con estrellas como la inolvidable Carmen Amaya. Ahora presenta su nuevo film, otra vez en ese territorio ambiguo de la docuficción, que parece ficción pero no lo es, se asemeja al documental pero tampoco. En este caso la apuesta es más extraña, incluso más extravagante. Buscando hacer arte, me temo que ha incurrido en la majadería, conceptos que, aunque puedan parecer lejanos, están muy próximos, como el verso y el ripio.

A un pueblo de la Cataluña profunda (Santa Maria d’Oló, en la provincia de Barcelona, con poco más de mil habitantes) vuelve Ramón, tal vez septuagenario, que ha estado treinta años fuera de la localidad. Allí vive desde siempre Carme, la modista del pueblo, ya muy mayor, rondando el centenario, hasta el punto de que su familia le procura una ayuda doméstica con la contratación de una colombiana que la asistirá.

La película se estructura en tres partes, La espera, La llegada y El retorno. Pero lo cierto es que, francamente, nos da igual: se trata de una acumulación de imágenes pretenciosas, que combinan lentas panorámicas por zonas antiguas de la localidad, sean urbanas o campestres, con planos en los que vemos a Ramón, o a Carme, más algunas boutades como más de cinco minutos de repique de campanas a toda pastilla, como si no hubiera mañana, ejercicio cuya virtud cinematográfica se nos escapa. Como audio se intercalan desde la despedida de Elena Francis, aquella consultora sentimental famosa durante el franquismo por sus conservadores consejos a las féminas de la época, hasta algún puyazo independentista (¡incluso en el cine nos persiguen, qué horror!).

Todo es petulante en Penèlope, sobre todo la impostada evocación del regreso de Ulises a su tierra, narrada por Homero en La Odisea, aunque aquí tiene más bien el tono de la famosa canción Viatge a Ítaca que hizo bellísima y vibrante (con versos de Kavafis traducidos al catalán por Pau Riba) el cantautor Lluís Llach, antes de convertirse en perseguidor de funcionarios. Todo es ampuloso, pretencioso, moroso y premioso (se me acaban los adjetivos en –oso…), todo aburre soberanamente. Hay que leerse la gacetilla para entender lo que supuestamente han querido decirnos la directora y su coguionista Pep Puig: si para entender un film te lo tienen que contar en un texto aparte, mal vamos.

Arte o majadería: ustedes eligen. Yo ya lo he hecho…


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94'

Año de producción

Penèlope - by , Nov 11, 2017
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Viatge a Ítaca (o a Santa Maria d’Oló)