Película: Un sol interior

Esta película se pudo ver en la Sección Oficial del Sevilla Festival de Cine Europeo 2017 (SEFF’17).

No participo del general entusiasmo que suele concitar entre la crítica la ya veterana guionista y directora Claire Denis. Sin ir más lejos, su anterior largometraje, Los canallas (2013), era una caricatura (sin querer serlo) del polar o film noir galo, del policiaco a la francesa, una mala digestión de Clouzot, Becker y Melville. Francamente, con esta Un sol interior no nos parece que mejore en nada.

Una pintora, alrededor de la cincuentena, en París. Su vida afectiva es, por decirlo de una forma suave, desastrosa. Mantiene una relación intermitente con un banquero soberbio y manifiestamente estúpido, pero sus otros amores tampoco son precisamente una maravilla: un actor endiosado (es cierto, suele ocurrir…), que busca sexo sólo con amor, y el otro le da como asquito; un bonvivant de cortas entendederas pero con halo de misterio (digámoslo así…), al que un galerista amigo tira por los suelos, metafóricamente hablando, para ocupar él su lugar.

La base literaria es la obra del filósofo y ensayista Roland Barthes Fragments d'un discours amoureux, publicada en 1977; sobre esa materia la directora y su coguionista, la dramaturga Christine Angot, han elaborado un guion muy libre sobre las peripecias amorosas, sentimentales, sexuales de una mujer de mediana edad y con un buen pasar económico, pero cuyas relaciones con el sexo masculino son catastróficos. Hay varios problemas, en nuestra opinión: por una parte, tiende de forma grosera al maniqueísmo, con unos hombres a los que no les falta un perejil en cuanto a pecados o defectos, desde el banquero marrajo al actorzuelo pagado de sí mismo, o el que parece Don Juan venido de los infiernos pero que llegada la hora de la verdad petardea lastimosamente, por no hablar del taimado que tiende una emboscada a la protagonista para quedarse con ella; pero es que ésta tampoco se puede decir que salga bien parada: aunque es mujer que se ha forjado a sí misma, en cuestión de parejas carece de criterio, consiguiendo la rara proeza de amar y odiar al mismo varón en una sola escena por motivos fútiles.

Tampoco los diálogos son la octava maravilla, y ya es raro en un guion en el que ha intervenido una reputada dramaturga. Pero todos ellos están cortados por el mismo rasero: la conversación entre la prota y sus partenaires versan sobre un tema concreto, el que sea, y alrededor de ello gira todo, absolutamente todo, mareando la perdiz de una forma lamentable, haciendo desear al público (sin ser la intención de la directora y su guionista, me temo…) que el personaje central mande a freír espárragos al varón de turno y se acaben los diálogos de besugos.

La secuencia final, que suponemos está justificada para poner a Depardieu en pantalla, ya es de traca: procurando no hacer “spoilers”, las patochadas que hacen decir al personaje adjudicado al bueno (y elefantiásico: cada día está más gordo) Gérard son sonrojantes, y sus técnicas de vidente con péndulo a la manera zahorí, de chiste: para ese viaje casi preferimos a la Bruja Lola…

Juliette Binoche siempre está bien, incluso cuando, como en este caso, le endosan diálogos imposibles, a ratos de tonta del bote, lo que no casa en absoluto con el personaje que interpreta. Del resto citaremos a Xavier Beauvois, que hace un banquero decididamente estrangulable (es una licencia poética, no se lo tomen al pie de la letra…), actor y director del que recientemente hemos visto como tal su interesante Les gardiennes (2017).


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94'

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Un sol interior - by , Nov 09, 2017
1 / 5 stars
Diálogos de besugos