Película: Una questione privata

Esta película se pudo ver en la Sección Oficial Fuera de Competición del Sevilla Festival de Cine Europeo 2017 (SEFF’17).

Los hermanos Taviani son dos de las escasas glorias vivas que les queda al cine italiano. Ambos largamente octogenarios, coqueteando ya alguno (Vittorio) con los noventa años, aunque su salud no es precisamente buena (de hecho, Vittorio ya no firma como director, como habían hecho hasta ahora i fratelli), es el único nexo que une el cine clásico italiano, el de los genios (Rossellini, Fellini, Visconti, De Sica, Antonioni, Pasolini), pero también el de los grandes profesionales (Lattuada, Monicelli, Comencini, Zampa, Zurlini, Risi, Scola), con el actual marasmo de la cinematografía itálica, donde, salvo algunos nombres relevantes aunque ya entrados en años (Moretti, Bellocchio, Amelio, Sorrentino), el resto es silencio, a la hamletiana manera.

Pero el tiempo no ha sido clemente con los hermanos Taviani, y donde hubo obras espléndidas (La noche de San Lorenzo, Padre Padrone) y notables (Kaos, Good morning Babilonia), pronto empezó a aparecer un llamativo cansancio creativo que nos hizo considerar amortizados como artistas a los cineastas toscanos: Las afinidades electivas (1996) y El destino de Nunik (2007) fueron buena muestra de esa decadencia atroz. Solo muy esporádicamente pareció que el genio tavianesco volvía, como ocurrió en César debe morir (2012), apasionado experimento entre el teatro, el cine y la reinserción social. Pero esta Una questione privata parece confirmarnos que la estrella de Paolo y Vittorio se apaga, quizá definitivamente.

Italia, hacia 1944. Los partisanos luchan denodadamente contra los fascistas, que se resisten a dar su brazo a torcer, aunque los vientos de guerra soplan ya claramente en contra de las potencias del eje. En ese contexto, Milton, un partisano, llega hasta una casa en la que vivió años atrás, cuando era estudiante, y donde conoció a una chica, Fulvia, de la que se enamoró. También lo hizo su amigo Giorgio, ambos íntimos desde la infancia; unas palabras de la gobernanta de la casa le hace sospechar que, cuando Milton se marchó, entre Fulvia y Giorgio hubo algo más que coqueteo. Determinado a saber si realmente hubo algo entre ellos, Milton se entera de que los fascistas han capturado a Giorgio, por lo que toma la firme decisión de atrapar a un enemigo para canjearlo por su amigo y poder así despejar la duda que le corroe: ¿realmente Fulvia y Giorgio se convirtieron en amantes?

Esta versión a la pantalla (grande o pequeña) de Una questione privata es, si nuestras cuentas no nos fallan, la cuarta que se hace de la novela homónima de Beppe Fenoglio, un escritor y traductor nacido en Alba, en el Piamonte, novelista que llegó a gozar de merecida fama pero resultó precozmente malogrado (falleció a los 43 años de cáncer de pulmón). Fenoglio fue realmente partisano durante la Segunda Guerra Mundial, de cuya experiencia pudo dar cuenta en varios de sus libros, con un trasfondo veladamente autobiográfico. Es fácil entender el éxito de Una questione privata y el interés del cine y la televisión por adaptarla a sus medios: combina una historia en el marco épico de la resistencia partisana al fascismo mussoliniano con un asunto romántico y la necesidad de despejar la duda sobre la posibilidad de que la amada finalmente no sea la amante, y que sí lo sea del mejor amigo, que se convierte así, con la (i)lógica pasional del amor, en el peor enemigo.

Pero el problema, me temo, es que, como decimos en mi tierra, los Taviani ya no pueden ni con los calzones: vale decir que, cineastas exquisitos y verdaderamente creativos, la edad (en contra de lo que ha ocurrido con otros longevos cineastas; véanse los casos paradigmáticos de Resnais o De Oliveira, por ejemplo, que hicieron, ya viejísimos, un cine fresco y lozano) no ha sido piadosa con ellos, y su cine ya no tiene la viveza, la riqueza, el virtuosismo de sus mejores tiempos.

Como los Taviani, por supuesto, son excelentes profesionales, Una questione privata resulta estar bien filmada, aunque con una terrible tendencia al academicismo, por no decir al acartonamiento. Queda, por supuesto, el buen pulso cinematográfico, queda la historia que se nos narra, de evidente encanto, quedan las tablas de unos cineastas que lo han sido todo en el cine italiano. Pero poco más, me temo. Si además han contado como protagonista con un “palo” (en cuanto a expresividad) como el guapo pero sosísimo Luca Marinelli, la cosa se complica. Mejor está Valentina Bellè, uno de los nuevos valores de la interpretación femenina en Italia, una mujer de notable fotogenia y con capacidad para emocionar, y que justifica plenamente el comienzo de la epístola que un expatriado Milton dirige a su amada, quizá nunca su amante: Fulvia, resplandeciente…


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84'

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Una questione privata - by , Nov 12, 2017
2 / 5 stars
Fulvia, resplandeciente...