C I N E E N P L A T A F O R M A S
ESTRENO EN FILMIN
El plano inicial de esta Sidonie en Japón ya da buena parte de las claves en las que está contada esta historia: en el plano vemos a la protagonista, Isabelle Huppert, como la novelista Sidonie Perceval, como a 10 metros de la cámara, en su casa, en París, en un plano en el que en primera línea, a la izquierda, vemos una librería repleta de libros, a la derecha, algo más al fondo, otra estantería igualmente llena de volúmenes, y a ella, la protagonsta, al fondo, la vemos reflejada por detrás en un espejo en el que también se ven otras librerías, que están frente a ella pero no visibles directamente sino a través de esa imagen especular. La muy cinematográfica profundidad de campo (recurso estilístico que Orson Welles elevó a obra de arte en Ciudadano Kane) actúa aquí a tope, permitiéndonos en ese plano inicial, de quizá 30 ó 40 segundos, apreciar que estamos ante una historia en la que los elementos culturales (el libro es, claro está, quizá el primero y fundamental elemento cultural, con permiso de las pinturas rupestres de Altamira o Lascaux...) serán esenciales, formarán parte misma de lo que se nos cuenta, no son accesorios sino capitales.
Tras ese plano inicial que nos advierte que estamos hollando ya un territorio esencialmente cultural, veremos como la protagonista viaja hasta Japón, con dudas sobre si hacerlo o no, que visualizamos ya en su llegada al aeropuerto de París y su titubeo ante el hecho mismo de facturar, o no, su equipaje. Ya en Tokio, será recibida por su editor local, Kenzo Mizoguchi (nada que ver con el famoso cineasta, según repiten un par de veces...), quien será desde ese momento su acompañante permanente en su gira por Japón, con motivo de la reedición en el país del Sol Naciente de su novela L’ombre portée. Comienza así un viaje por varias ciudades del país, para presentar su libro, firmar ejemplares, etc& ...
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ESTRENO EN NETFLIX
Arturo Pérez-Reverte es un escritor con frecuencia versionado por cine y televisión, hasta el punto de que, al día de la fecha, la IMDb censa un total de 20 audiovisuales basados en textos suyos, bien como adaptación de sus novelas, bien como guiones escritos directamente para la pantalla. Algunos de esos títulos gozan de justa fama como productos cinematográficos o televisivos de interés, como El maestro de esgrima, La Reina del Sur y, sobre todo, la célebre Alatriste. Pérez-Reverte ha frecuentado géneros de muy diverso estilo, desde el narcothriller a las historias de época, desde las aventuras marinas a los relatos de conquistadores. Ahora, con este El problema final (adaptación de su novela homónima publicada en 2023), Arturo hace su particular homenaje a los relatos de detectives a la manera de Agatha Christie o, más claramente, de Arthur Conan Doyle.
La miniserie de 4 capítulos se ambienta a finales de los años cincuenta, iniciándose con el encuentro de un actor español venido a menos, Benjamin Basil, con un productor, Fonseca, al que el intérprete detesta cordialmente; pero cuando el productor le tienta con un papel en su nueva película, Basil, que pasa por una mala racha profesional, acepta. Ambos viajan en barco, teniendo que hacer escala en un hotel de una pequeña isla balear, Santa Águeda. Se declara una tormenta, en el curso de la cual un rayo deja a la isla sin conexión telefónica con el continente. Tampoco hay barco alguno disponible, por lo que se encuentran incomunicados. Basil conoce al resto de los inquilinos: dos mujeres, Adela y Elisa, que viajan juntas; un judío sefardí, el doctor Seruya; un taciturno matrimonio alemán, los Klemmer; un escritor de novelas policíacas, Foxá; y el productor Fonseca y su novia Vicky; también a la circunspecta dueña ...
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21/10/2026
Los hechos
El 24 de octubre de 1929 se produce en Nueva York, en Wall Street, el que la Historia conoce como Jueves Negro, el comienzo de un vertiginoso descenso en la bolsa neoyorquina que tendría continuidad en los llamados Lunes Negro y Martes Negro. En esos tres días la cotización bursátil global cayó un 25% y, sobre todo, envió un mensaje de absoluta inseguridad al conjunto del país que hizo que se entrara en una fase de falta de confianza en la economía que, entre otras desgracias, provocó la pérdida del empleo de 100.000 trabajadores en solo tres días. Las consecuencias de aquel evento, conocido como el Crack del 29, se alargarían a lo largo de prácticamente un decenio, hasta finales de los años treinta, en lo que la Historia conoce como la Gran Depresión, un período de tiempo en el que el país cayó en barrena en sus niveles de producción industrial y empleo, convirtiendo de la noche a la mañana a amplias capas de clases medias en masas de indigentes.
La equivocada actuación de la Administración Hoover, en aquel tiempo presidente reinante (permítanme la metáfora, no tan desencaminada, aunque no sea una monarquía hereditaria…), no haría otra cosa que agravar el problema, al echar erróneamente más leña al fuego, creyendo que el estado no debía intervenir sino que había de ser el mercado quien se regulara a sí mismo. La creciente miseria de buena parte de la población llevaría en volandas a Franklin D. Roosevelt a la Casa Blanca en 1932, quien implementaría el programa que la Historia conoce como el New Deal (el Nuevo Trato), un ambicioso proyecto que inyectó grandes cantidades de dinero público para mejorar la situación de penuria de millones de norteamericanos, a la par que se establecía un gigantesco plan de obras públicas y la contratación como empleados públicos de, sobre todo, cientos de miles de jóvenes. Aquel formidable impulso enderezó la economía progresivamente a lo largo de la década, y sobre todo supuso un reame moral democrático para la población, en un tiempo en el que en Europa florecían ideologías antidemocráticas como el fascismo y el comunismo, con el evidente peligro de contaminación para el país.
Las películas
Lo cierto es que se suele decir, no sin razón, que el wéstern, las películas ambientadas en ese amplio período (casi todo el siglo XIX) que glosaron desde muy diversas perspectivas la conquista del Oeste, es el género norteamericano por excelencia, pero la verdad es que las películas que se ambientan sobre todo en la Gran Depresión casi podrían constituir un género en sí mismas, por la gran cantidad y variedad que se han hecho sobre el tema. Así las cosas, hemos tenido que ser muy selectivos a la hora de elegir un número razonable de t&iacu ...
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