C I N E E N S A L A S
[Con motivo del cuadragésimo aniversario del estreno de esta película, se ha repuesto con todos los honores en salas de cine, por lo que recuperamos su crítica]
Cuando se rodó esta Top Gun, Tom Cruise era solo una promesa del cine norteamericano; se había iniciado con papelitos secundarios en Amor sin fin y Taps, más allá del honor, había intervenido en un éxito “indie” en la coppoliana y coral Rebeldes, además de tener repercusión entre el público adolescente con Risky Business, y un fracaso estrepitoso con la esperada (y tan decepcionante) Legend, de Ridley Scott. Estaba todavía muy lejos de convertirse en uno de los hombres más poderosos de Hollywood, con una carrera como actor que, a la fecha en la que escribimos estas líneas, ronda ya los doce mil millones de dólares de recaudación en las taquillas de todo el mundo.
Top Gun fue uno de sus primeros grandes éxitos: de hecho, con un modesto presupuesto de 15 millones de dólares, recaudó en todo el mundo más de veinte veces esa cifra, comenzando con ello a cimentar su fama y su posterior poder. Recientemente, algunos fiascos en taquilla le aconsejaron desempolvar el tema y la continuación Top Gun: Maverick (2022) se ha convertido en una de las cintas más taquilleras del año, con una recaudación que ya supera los 1400 millones de dólares, confirmando que su nombre sigue vendiendo, y de qué forma.
Unos títulos de crédi ...
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ESTRENO EN FILMIN
El cine sobre personas con sordera, congénita o adquirida, tiene varios títulos que están en la mente del buen cinéfilo, desde la clásica Belinda (1948), de Jean Negulesco, hasta la muy reciente y española Sorda (2025), de Eva Libertad, pasando por pequeños clásicos centrados en esa discapacidad, como Hijos de un dios menor (1986), de Randa Haines, o la multioscarizada CODA: los sonidos del silencio (2021), de Siân Heder.
La sordera es el elemento diferencial de esta serie de 6 capítulos, Código de silencio, un thriller ciertamente distinto, sugestivo y peculiar, que se distancia del típico policíaco al uso para centrarse precisamente en la figura de su protagonista, sorda de nacimiento, envuelta en una espiral en la que tendrá que cuidarse a la vez de los delincuentes y de los policías.
La historia se ambienta en nuestro tiempo, en la ciudad de Canterbury y otras urbes inglesas. Conocemos a Alison Brooks, una camarera sorda de nacimiento, que vive con su madre, igualmente sorda. Alison, a pesar de ello, se desempeña con normalidad en su trabajo en la cantina de la comisaría de Policía, donde los agentes que están siguiendo los pasos de una banda que está preparando el asalto a una joyería le piden que les lea los labios de algunas grabaciones que tienen de los miembros de ese “gang”. Alison supera con creces la prueba y se va implicando poco a poco cada vez má ...
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09/05/2026
Aunque ya en décadas anteriores el mito de Frankenstein, en cine, había empezado a dar muestras de que servía igual para un roto que para un descosido, en los años sesenta y setenta eso se hizo aún más evidente, conviviendo las versiones más o menos clásicas de la novela con otras que buscaban, sobre todo, la comicidad, pero también (glup…) la lubricidad...
Con el primero de esos tonos, el humor, es con el que se acometió la serie televisiva La familia Monster (1964-66), producida por la poderosa CBS, que presentaba un peculiar clan familiar formado por un abuelo de apariencia vampírica, un padre con toda la pinta de Boris Karloff caracterizado como el monstruo de Frankenstein, una madre que parecía una vampiresa de los terrores de la Universal de los años treinta, un niño de 7 años con aspecto como de hombre-lobo (bueno, de niño-lobo…), y una adolescente rubia con pinta normal (ésta debía ser adoptada…), en una serie que ciertamente hizo historia, muy divertida en su contraposición de la peculiar idiosincrasia de este clan disfuncional y el entorno digamos más o menos normal de los Estados Unidos de los años sesenta, una serie que se vio en España a través de Televisión Española (la única que había entonces), con gran éxito de público.
Japón ya era en los años sesenta toda una potencia en la animación, habiendo sido el país creador del anime, esa singular fórmula que combinaba en la forma la animación (tradicional, entonces no existía aún el 3D en el “cartoon”, ni se le esperaba hasta varias décadas después) con, temáticamente, los traumas, conscientes o subconscientes, de la nación nipona de esa época (Hiroshima, sobre todo). En ese contexto nos encontramos con la coproducción japo-norteamericana Furankenshutain tai Baragon (1965), literalmente “Frankenstein contra Baragon”, un largometraje hecho para cin ...
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