C R I T I C A L I A C L Á S I C O S
Disponible en PRIME VIDEO, APPLE TV. y RAKUTEN
Apenas unos pocos años después de filmar y firmar una obra maestra de un género tan representativo en el cine de Hollywood como es el western, con la inolvidable Río Bravo, el veterano Howard Hawks cambia de género (una vez más) y desde sus comienzos -todavía con el mudo- con Camino a la gloria, en 1926, película perdida en aquellos tiempos poco meticulosos para unos estudios principiantes. Vendrán luego, ya con cine sonoro implantado, títulos famosos como Scarface (Cara cortada) con Paul Muni como estrella en el género gangsteril, y ya en esos años treinta surgen cintas famosas y excelentes como la magistral La fiera de mi niña, con la presencia inolvidables de Katharine Hepburn y Cary Grant, comediantes de primer orden.
Pero no corramos, y (con la cinta que hoy comentamos) saltemos a los todavía lejanos años sesenta del siglo XX, cuando ya a nuestro autor sólo le quedan cinco títulos más que añadir a su prolija filmografía (en los que volverá a tocar sus queridos films del Oeste, por partida doble, como luego veremos). Y si hemos titulado nuestra crónica nombrando a un elefantito, también podr&iacut ...
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ESTRENO EN MOVISTAR+
El thriller es, con toda probabilidad, el género más frecuentado en los cientos de series que se filman cada año para las plataformas de “streaming”, esas voraces calderas donde todo cabe, desde lo más eximio a lo más cutre. Lógicamente, cada uno de esos thrillers debe buscar su personalidad propia, su especificidad, aquello que los hace únicos… o al menos intentarlo… Pues en el caso de esta serie, Lynley, de 8 capítulos (ya se ha renovado por otra nueva temporada), el hecho diferencial sería la muy distinta extracción social de los protagonistas: Lynley, el poli del título, es noble, de alta cuna (como decía la canción de Cecilia), octavo conde de Asherton, refinado y exquisito, además de guapo (le olerán los pies, tanta perfección es imposible…). Su compañera y subordinada, la sargento Barbara Havers, es de baja cama (ya que estamos con Cecilia…), una mujer de clase trabajadora, de extracción social modesta, así que el choque de opuestos está servido. Es verdad que la colisión de contrarios en thriller suele dar buen resultado (recordemos Alma letal…), pero no siempre es así, como ocurre aquí.
La acción se desarrolla en una zona ficticia denominada Tres Condados, supuestamente situada en el este de Inglaterra (aunque en realidad se rodó en su mayoría en Dublín). Se ha encontrado el cuerpo muerto de un hombre en ...
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[En la muerte del director y novelista Gonzalo Suárez, y en su homenaje, recuperamos este artículo dedicado a su figura, del que es autor el profesor Rafael Utrera Macías]
El currículum profesional de Gonzalo Suárez mantiene, a lo largo de más de medio siglo, una doble vía por la que circulan la literatura y el cine unas veces en paralelo y otras alternadamente.
Sus relatos se han ido sucediendo, desde 1962 a hoy mismo, encontrando espacio para su edición en narraciones cortas editadas en páginas literarias de publicaciones periódicas como en gavilla uniforme reunida bajo título preciso; sus novelas, con alcance argumental y técnicas narrativas propias del género, se sirven tanto de personajes nuevos como de aquellos cuya existencia se daba en textos anteriores. Valgan algunos ejemplos: De cuerpo presente, Rocabruno bate a Ditirambo, Gorila en Hollywood, La reina roja, El asesino triste, El hombre que soñaba demasiado, El síndrome de Albatros, Yo, ellas y el otro, Operación doble dos (reeditada ahora como Doble dos) y la última, a día de hoy, de título Con el cielo a cuestas.
Su obra cinematográfica, compuesta tanto por guiones propios dirigidos por él mismo como realizados por otros (caso de Aranda con Fata morgana), reúne una larga filmografía donde se dan cita sus personales trabajos literarios junto a versiones propias de mitos clásicos. Desde aquellos iniciales cortometrajes como Ditirambo vela por nosotros o El horrible ser nunca visto, pasamos a un cine profesionalizado donde convergen los primitivos estilos de un beligerante realizador, El extraño ser nunca visto, Aoom, Morbo, Al diablo con amor, con la obediencia rebelde a una forzosa industria que, con la prosa de Clarín o de Valle Inclán, estrena La regenta y Beatriz, adaptaciones ni cóncavas ni convexas como el propio realizador las catalogaría. Su personal aproximación a Frankenstein y a Don Juan, Remando al viento, Don Juan en los infiernos, ofrecerían versiones singulares donde la visión del personaje, de los personajes, en sus correspondientes contextos, enriquecerán una puesta en escena donde imagen y sonido confluyen armónicamente en beneficio de la variante ofrecida por el guionista/realizador. Títulos posteriores, El detective y la muerte, La reina anónima, El portero, entre otras, remiten a un universo personal cuyas variantes temáticas y estilísticas aseguran la existencia de una cosmovisi&oac ...
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