C I N E E N S A L A S
El 11 de septiembre de 1973 el ejército chileno, con el general Pinochet al mando, dio un golpe de estado en la república chilena para deponer al presidente constitucional Salvador Allende. En el golpe de estado murió Allende, oficialmente por suicidio, aunque siempre se sospechó que había sido asesinado por los insurrectos. Las imágenes del asalto del ejército chileno al Palacio de la Moneda formaron parte, en aquella época, del lacerante imaginario popular que visualizaba el, a partir de entonces, imparable avance de las dictaduras en buena parte de Latinoamérica durante las décadas de los sesenta y los setenta: Brasil, Argentina, Paraguay, Bolivia, Perú, Uruguay...
Ese golpe de estado, y los 17 años posteriores en los que Pinochet se mantuvo al frente de la República, han tenido una amplia repercusión en cine. Recordaremos solo algunos títulos, como la película norteamericana Desaparecido, de Costa-Gavras, con un inmenso Jack Lemmon, pero también la espléndida trilogía documental titulada La batalla de Chile, de Patricio Guzmán, y la quizá menos entonada (aunque también interesante) docu-ficción Llueve sobre Santiago, producida en Francia por Helvio Soto, con varios grandes de la interpretación (Trintignant, Girardot, Bibi Andersson, Cucciola...), en el que se recreaban algunos de los episodios más duros del golpe, como la utilización del Estadio Nacional de Chile como campo de concentración para los detenidos, donde moriría, tras ser torturado, el cantautor Víctor Jara. Ha habido también otras películas que, sin centrarse en el golpe, se ambientaron en el ac ...
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ESTRENO EN MOVISTAR+
El género de espías en el audiovisual no es demasiado frecuente en España; de la pandemia para acá, a vuela pluma, solo recordamos un puñado de títulos dentro de este género, tanto en películas como en series: Código Emperador (2022), Los pacientes del doctor García (2023), La sospecha de Sofía (2025), Zeta (2026), y poco más. Por eso este El Centro tiene, de entrada, el atractivo de hollar un género tan infrecuente en el cine y la televisión españolas, el thriller de espionaje, y lo hace además centrándose en el realmente existente Centro Nacional de Inteligencia (CNI), sucesor, ya en democracia, de lo que fue su antecesor el SECED (creado por el presidente Carrero Blanco contra la oposición democrática al franquismo) y el CESID (transformación natural del anterior, ya en democracia, estando en activo con ese nombre entre 1977 y 2002), para convertirse a partir de entonces en el CNI, siempre bajo control judicial y parlamentario.
Esta serie, El Centro, consta de 6 capítulos, llevando cada uno el nombre de un personaje, por centrarse ese episodio en el rol en cuestión: Crespo, Elsa, Adaro, Marqués, Telmo y Hackman. El creador, David Moreno, tiene una larga trayectoria como guionista de series, con títulos como Fariña, Nacho y El inmortal. De l ...
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09/05/2026
Aunque ya en décadas anteriores el mito de Frankenstein, en cine, había empezado a dar muestras de que servía igual para un roto que para un descosido, en los años sesenta y setenta eso se hizo aún más evidente, conviviendo las versiones más o menos clásicas de la novela con otras que buscaban, sobre todo, la comicidad, pero también (glup…) la lubricidad...
Con el primero de esos tonos, el humor, es con el que se acometió la serie televisiva La familia Monster (1964-66), producida por la poderosa CBS, que presentaba un peculiar clan familiar formado por un abuelo de apariencia vampírica, un padre con toda la pinta de Boris Karloff caracterizado como el monstruo de Frankenstein, una madre que parecía una vampiresa de los terrores de la Universal de los años treinta, un niño de 7 años con aspecto como de hombre-lobo (bueno, de niño-lobo…), y una adolescente rubia con pinta normal (ésta debía ser adoptada…), en una serie que ciertamente hizo historia, muy divertida en su contraposición de la peculiar idiosincrasia de este clan disfuncional y el entorno digamos más o menos normal de los Estados Unidos de los años sesenta, una serie que se vio en España a través de Televisión Española (la única que había entonces), con gran éxito de público.
Japón ya era en los años sesenta toda una potencia en la animación, habiendo sido el país creador del anime, esa singular fórmula que combinaba en la forma la animación (tradicional, entonces no existía aún el 3D en el “cartoon”, ni se le esperaba hasta varias décadas después) con, temáticamente, los traumas, conscientes o subconscientes, de la nación nipona de esa época (Hiroshima, sobre todo). En ese contexto nos encontramos con la coproducción japo-norteamericana Furankenshutain tai Baragon (1965), literalmente “Frankenstein contra Baragon”, un largometraje hecho para cin ...
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