C I N E E N P L A T A F O R M A S
Disponible en PRIME VIDEO, APPLE TV Y MUBI.
Tenemos del director surcoreano Park Chan-wook (Seúl, 1963) muy buena impresión; hasta ahora, todo lo que le habíamos visto había tenido interés: nos sorprendió gratísimamente con Old boy (2003), un poderosísimo thriller de una violencia inusitada, lleno de buenas ideas visuales, plena de ritmo, en una historia desasosegante, que años más tarde fue revisitada por Spike Lee, en la casi homónima Oldboy (2013), muy inferior. Después hemos visto de Park varios títulos que nos han interesado mucho, como una novedosa relectura sobre el tema vampírico en Thirst (2009), una curiosísima incursión en el melodrama familiar con toques sobrenaturales en Stoker (2013), que hizo dentro del cine USA, o un más que peculiar drama entre lo sentimental y lo sexual, en clave de época, en su tierra oriental, en La doncella (2016).
Pero está visto que, en contra de lo que decía Baudelaire, no se puede ser sublime sin interrupción, porque esta No hay otra opción, que tiene sus virtudes, nos parece que baja apreciablemente sobre sus logros anteriores. De entrada, extraña el hecho de que se base en una novela de Donald E. Westlake, The Ax, que ya fue versionada por Costa-Gavras en su película Arcadia (2005), con lo que parece que últimamente Park no anda sobrado de temas, cuando tiene que h ...
leer más
ESTRENO EN MOVISTAR+
El thriller es, con toda probabilidad, el género más frecuentado en los cientos de series que se filman cada año para las plataformas de “streaming”, esas voraces calderas donde todo cabe, desde lo más eximio a lo más cutre. Lógicamente, cada uno de esos thrillers debe buscar su personalidad propia, su especificidad, aquello que los hace únicos… o al menos intentarlo… Pues en el caso de esta serie, Lynley, de 8 capítulos (ya se ha renovado por otra nueva temporada), el hecho diferencial sería la muy distinta extracción social de los protagonistas: Lynley, el poli del título, es noble, de alta cuna (como decía la canción de Cecilia), octavo conde de Asherton, refinado y exquisito, además de guapo (le olerán los pies, tanta perfección es imposible…). Su compañera y subordinada, la sargento Barbara Havers, es de baja cama (ya que estamos con Cecilia…), una mujer de clase trabajadora, de extracción social modesta, así que el choque de opuestos está servido. Es verdad que la colisión de contrarios en thriller suele dar buen resultado (recordemos Alma letal…), pero no siempre es así, como ocurre aquí.
La acción se desarrolla en una zona ficticia denominada Tres Condados, supuestamente situada en el este de Inglaterra (aunque en realidad se rodó en su mayoría en Dublín). Se ha encontrado el cuerpo muerto de un hombre en ...
leer más
[En la muerte del director y novelista Gonzalo Suárez, y en su homenaje, recuperamos este artículo dedicado a su figura, del que es autor el profesor Rafael Utrera Macías]
El currículum profesional de Gonzalo Suárez mantiene, a lo largo de más de medio siglo, una doble vía por la que circulan la literatura y el cine unas veces en paralelo y otras alternadamente.
Sus relatos se han ido sucediendo, desde 1962 a hoy mismo, encontrando espacio para su edición en narraciones cortas editadas en páginas literarias de publicaciones periódicas como en gavilla uniforme reunida bajo título preciso; sus novelas, con alcance argumental y técnicas narrativas propias del género, se sirven tanto de personajes nuevos como de aquellos cuya existencia se daba en textos anteriores. Valgan algunos ejemplos: De cuerpo presente, Rocabruno bate a Ditirambo, Gorila en Hollywood, La reina roja, El asesino triste, El hombre que soñaba demasiado, El síndrome de Albatros, Yo, ellas y el otro, Operación doble dos (reeditada ahora como Doble dos) y la última, a día de hoy, de título Con el cielo a cuestas.
Su obra cinematográfica, compuesta tanto por guiones propios dirigidos por él mismo como realizados por otros (caso de Aranda con Fata morgana), reúne una larga filmografía donde se dan cita sus personales trabajos literarios junto a versiones propias de mitos clásicos. Desde aquellos iniciales cortometrajes como Ditirambo vela por nosotros o El horrible ser nunca visto, pasamos a un cine profesionalizado donde convergen los primitivos estilos de un beligerante realizador, El extraño ser nunca visto, Aoom, Morbo, Al diablo con amor, con la obediencia rebelde a una forzosa industria que, con la prosa de Clarín o de Valle Inclán, estrena La regenta y Beatriz, adaptaciones ni cóncavas ni convexas como el propio realizador las catalogaría. Su personal aproximación a Frankenstein y a Don Juan, Remando al viento, Don Juan en los infiernos, ofrecerían versiones singulares donde la visión del personaje, de los personajes, en sus correspondientes contextos, enriquecerán una puesta en escena donde imagen y sonido confluyen armónicamente en beneficio de la variante ofrecida por el guionista/realizador. Títulos posteriores, El detective y la muerte, La reina anónima, El portero, entre otras, remiten a un universo personal cuyas variantes temáticas y estilísticas aseguran la existencia de una cosmovisi&oac ...
leer más