C I N E E N S A L A S
La llamada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) es una nación sin estado situada al noroeste de África, bajo la primera línea de países del Magreb, entre Marruecos, Mauritania y Argelia, en pleno desierto del Sáhara, del que toma su nombre. Se creó a raíz de la crisis producida en España, la entonces potencia colonial, durante la grave enfermedad del entonces jefe del estado, Francisco Franco, que moriría el 20 de noviembre de 1975. En las semanas previas, durante la agonía del dictador que rigió España con mano de hierro durante casi cuatro décadas, el rey de Marruecos, Hassan II, montó lo que la Historia conoce como la Marcha Verde, una (en teoría) manifestación de civiles que se proponían tomar el Sahara pacíficamente, un movimiento evidentemente auspiciado por el (también dictatorial) rey alauí. La vista de lince del monarca, poniendo en un brete a España en la difícil coyuntura de la muerte del dictador y la consiguiente incertidumbre posterior, haría que el gobierno hispano cediera la soberanía a Marruecos, en una decisión tan pragmática como, reconozcámoslo, humillante para nuestro país, e indigna en términos de salvaguarda de los derechos de la población saharaui que nuestro estado tenía obligación de proteger. Pero el Frente Polisario, organización política autóctona que reivindicaba la independencia, se opuso, creando la RASD con el apoyo de Argelia, potencia competidora con Marruecos en la influencia sobre el Magreb. Desde entonces, la situación está prácticamente estancada, habiendo ocupado Marruecos el 80% del territorio del Sáhara O ...
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ESTRENO EN NETFLIX
[Actualizada con 5ª TEMPORADA]
Alberto y Laura Caballero tienen un lugar en la Historia de la Televisión como creadores de aquella serie de Antena 3, Aquí no hay quien viva, que no solo cambió el concepto de la “sitcom” o comedia de situación en España, sino que además ha generado un sinfín de imitaciones más o menos veladas. Es cierto que su continuación, tras ser fichados por Mediaset, titulada La que se avecina, sospechosamente parecida, llevó a un extremo desaforado los postulados de la serie inicial, pareciéndonos que ya no era lo mismo. En cualquier caso, estos sobrinos de José Luis Moreno podrían presumir, si quisieran, de que ahora es el famoso e hiperventilado ventrílocuo y gestor de espectáculos quien sería conocido como “el tío de Alberto y Laura Caballero”.
Ahora, con Machos alfa, los dos hermanos dan el salto a la ficción en plataformas, con el auspicio de Netflix, a través de su productora, Contubernio Films, que comparten con Mediaset, siendo este el primer proyecto que abordan fuera del paraguas de la multinacional propiedad de la familia Berlusconi.
La historia se inicia en un acto que recuerda poderosamente las recurrentes reuniones de Alcohólicos Anónimos, en las que varias personas sentadas más o menos en círculo se van presentando mientras dicen aquello de “Hola, soy Fulanito de Tal, y soy alcohólico”... solo que aquí, en vez de “alcohólico”, dice “machista”. Efectivamente, es un grupo de autoayuda, en este caso de lo que podríamos llamar “machirulos en deconstrucción”, un curso sobre eso que ahora llaman “nuevas masculinidades”. A partir de ese momento, conocemos a cuatro varones, en torno a los cuarenta; cuando el cuarto de ellos se niega a decir la frase de marras, comenzamos a conocer la historia de los cuatro a través de flashbacks (que conformarán el grueso de la trama), para ver cómo hemos llegado hasta aquí... Al parecer, todos eran (más o menos…) triunfadores, cada uno a su escala, y en seis meses lo han perdido todo, y de eso le echan la culpa a sus mujeres, esposas o novias. Así, Pedro es un ejecutivo televisivo que de la noche a la mañana es despedido para ascender a su cargo a una mujer, por los nuevos tiempos, mientras que su pareja, Daniela, empieza a triunfar como “influencer”... Santi es un apocado padre separado al que su hija adolescente, Álex, se le mete en casa y le organiza la vida amorosa vía Tinder... Luis es policía local y está casado con Raquel, profesora de autoescuela, que quiere jaleo sexual, pero él está siempre desganado... Raúl, que vive con su novia, Luz, a la que es infiel con la mujer de su socio en el restaurante que comparten, se siente sorprendido cuando su prometida le propone que su pareja sea “abierta” para poder tener, sin engaños, relaciones con otras personas, para así hacerla más amena y libre...
La primera temporada de la serie consta de 10 capítulos, resultando muy divertida, con las situaciones cómicas bien trabadas, con personajes creíbles, aunque sean con frecuencia hechos a base de tópicos sobre la lucha de sexos. Así, las cuatro historias sobre las que discurre la serie están plagadas de clásicos de todos conocidos, recreando un microcosmos reconocible: el padre que no puede ni imaginar que su hija adolescente folle; el tío que engaña a su prometida pero se opone a una relación abierta con ésta; el marido que pierde la libido por la rutina conyugal; el varón que se siente preterido profesionalmente por una ejecutiva, y que no concibe vivir a costa de su mujer cuando vienen mal dadas; la pareja rutinaria intentando recuperar el deseo con fórmulas sexuales más liberales... Salen casi todos los temas posibles en una relación de pareja, y a todos se les saca partido, con las miserias y mentiras que a veces se pueden generar en las relaciones amorosas, en el caso de los hombres, habitualmente, para mantener sus egos y autoestimas, siendo lo cierto, a nuestro entender, que la visión de la serie hace que las mujeres queden, en general, por encima de los varones, aquí retratados como mucho más vulnerables y perdidos que ellas.
Al ser cuatro las parejas al retortero, permite una amplia casuística en la lucha de sexos, actualizada además con temas tan de nuestro tiempo como el machismo, el patriarcado, el techo de cristal, la competitividad laboral, la discriminación positiva... Nos parece ...
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[En la muerte del director y novelista Gonzalo Suárez, y en su homenaje, recuperamos este artículo dedicado a su figura, del que es autor el profesor Rafael Utrera Macías]
El currículum profesional de Gonzalo Suárez mantiene, a lo largo de más de medio siglo, una doble vía por la que circulan la literatura y el cine unas veces en paralelo y otras alternadamente.
Sus relatos se han ido sucediendo, desde 1962 a hoy mismo, encontrando espacio para su edición en narraciones cortas editadas en páginas literarias de publicaciones periódicas como en gavilla uniforme reunida bajo título preciso; sus novelas, con alcance argumental y técnicas narrativas propias del género, se sirven tanto de personajes nuevos como de aquellos cuya existencia se daba en textos anteriores. Valgan algunos ejemplos: De cuerpo presente, Rocabruno bate a Ditirambo, Gorila en Hollywood, La reina roja, El asesino triste, El hombre que soñaba demasiado, El síndrome de Albatros, Yo, ellas y el otro, Operación doble dos (reeditada ahora como Doble dos) y la última, a día de hoy, de título Con el cielo a cuestas.
Su obra cinematográfica, compuesta tanto por guiones propios dirigidos por él mismo como realizados por otros (caso de Aranda con Fata morgana), reúne una larga filmografía donde se dan cita sus personales trabajos literarios junto a versiones propias de mitos clásicos. Desde aquellos iniciales cortometrajes como Ditirambo vela por nosotros o El horrible ser nunca visto, pasamos a un cine profesionalizado donde convergen los primitivos estilos de un beligerante realizador, El extraño ser nunca visto, Aoom, Morbo, Al diablo con amor, con la obediencia rebelde a una forzosa industria que, con la prosa de Clarín o de Valle Inclán, estrena La regenta y Beatriz, adaptaciones ni cóncavas ni convexas como el propio realizador las catalogaría. Su personal aproximación a Frankenstein y a Don Juan, Remando al viento, Don Juan en los infiernos, ofrecerían versiones singulares donde la visión del personaje, de los personajes, en sus correspondientes contextos, enriquecerán una puesta en escena donde imagen y sonido confluyen armónicamente en beneficio de la variante ofrecida por el guionista/realizador. Títulos posteriores, El detective y la muerte, La reina anónima, El portero, entre otras, remiten a un universo personal cuyas variantes temáticas y estilísticas aseguran la existencia de una cosmovisi&oac ...
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